Fallas de infraestructura afectan competitividad de Brasil
Sao Paulo, Brasil. Shutterstock/La República
Enviar

Fallas de infraestructura afectan competitividad de Brasil


Gerald Lee, ex ejecutivo de una aerolínea, piensa que puede contribuir a aliviar uno de los problemas más absurdos de Brasil: ¿cómo se pueden transportar rápidamente grandes cantidades de productos desde el polo fabril del país cuando no hay una sola autopista utilizable de ingreso o salida en la ciudad?
En este momento, la respuesta es: no se puede.
Productos como los televisores fabricados en el medio de la selva en Manaus, van flotando en cambio por el Río Amazonas en balsa hasta la ciudad portuaria de Belem, sobre el Océano Atlántico. Desde allí, viajan en camión por rutas de entrega llenas de baches, en muchos casos hasta centros de distribución en Sao Paulo, a unas 1.600 millas de distancia (unos 2.600 kilómetros) –y unos 10 días más tarde. Esto puede representar más del doble que un camión de 18 ruedas que recorre una distancia similar desde Ciudad de México hasta la terminal de autopista y ferrocarril estadounidense de Kansas City, Missouri.
Cuando se critica la infraestructura de transporte de Brasil por ser una de las peores del mundo, detrás de Etiopía, se hace referencia a esto precisamente. Manaus, la única zona libre de impuestos y sede del 40% de su fabricación de computadoras y artículos electrónicos, es solo una de muchas razones por las que el Banco Mundial dice que las empresas en Brasil gastan más en logística que en los Estados Unidos y las exportaciones pueden tardar el doble de tiempo.
Aquí entra Lee, un ex detective de la policía de Nueva York de 49 años que ayudó a fundar la aerolínea brasileña Azul Linhas Aereas Brasileiras en 2008. Con su empresa emergente Modern Participacoes SA, Lee apuesta a que un servicio de flete aéreo personalizado reducirá los tiempos de viaje y los costos en un país donde la mitad de las rutas no están pavimentadas. Está comenzando con un 737 usado de Boeing, por lo que no hará mella en lo inmediato en la economía brasileña de $2.400 billones. Pero a sus primeros tres clientes, que se negó a identificar, les está prometiendo reducir los tiempos de envío en semanas.
“Aquí las empresas están muy necesitadas de soluciones”, dijo Lee en una entrevista en un suburbio de Sao Paulo. “La industria no ha cambiado en 30 años. Hay tanta ineficiencia que no se necesita mucho para hacerlo. El nivel de exigencia es muy bajo”.
Mientras los economistas en una encuesta de bancos centrales pronostican una contracción económica de 2,85% en 2015, los costos logísticos continuarán gravitando sobre las ganancias empresariales y podrían frenar un repunte. El súper-ciclo de las materias primas y el frenesí por los mercados emergentes que impulsaron las inversiones durante los años de auge del último decenio se han ido a la ruina, dejando al descubierto un sistema que, según los críticos, necesitó en todo ese tiempo reformas estructurales.

Bloomberg



Ver comentarios