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ACCIÓN


Factor humano

| Miércoles 06 febrero, 2008



Factor humano

German Retana
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Lo invisible determina lo visible
Una creciente cantidad de directores técnicos lo toman cada vez más en serio; otros lo menosprecian. Algunos jugadores reaccionan ante él con escepticismo, otros participan con inusitado entusiasmo. Normalmente pasa desapercibido para quienes no son parte del equipo; no implica sudor, pero demanda esfuerzo y constancia para producir resultados tangibles. El entrenamiento invisible es el desarrollo de la fuerza mental de un equipo deportivo o de empresa. ¿En qué consiste?
Thomas Edison afirmó que “si hiciéramos las cosas para las que somos capaces, nos sorprenderíamos a nosotros mismos”. Así, el desempeño que un equipo muestra es apenas una parte de su potencial. Los resultados son más observables porque son medibles con indicadores cuantitativos; pero el crecimiento de su “poder mental” es más ambiguo y a lo mejor por eso algunos todavía no se han dado cuenta de su verdadera utilidad.
Este poder puede ser estimulado desde dos fuentes: la individual y la grupal. El equipo se beneficia si cada uno de sus miembros eleva su nivel educativo, se capacita para adaptarse a ambientes distintos, incrementa su inteligencia emocional, autoestima, espíritu competitivo y sabiduría para reaccionar ante los fracasos, la presión del entorno, los desafíos y los éxitos. El premio a este esfuerzo será contar con miembros que poseen un mayor intelecto, seguridad, sana ambición, “ganas de ganar” y alejados de peligrosas zonas de “confort”.
A nivel colectivo, esta aptitud mental es más sólida en equipos que comparten una visión del ideal de sus resultados, de identidad, valores y conductas. Estos equipos protegen y cultivan su cohesión, calidad de relaciones y la priorización de los intereses colectivos sobre los individuales; para ello, detienen la marcha cada cierto tiempo, se evalúan con rigurosidad, rectifican rumbos a tiempo y son capaces de crecer continuamente; saben que así llegarán bien preparados a la cúspide de la alta competencia.
El entrenamiento mental depende más de la voluntad de los líderes que de recursos y de la apertura al trabajo multidisciplinario que de la dependencia de la capacidad técnica.
La preparación “invisible” es más visible de lo que parece y se basa en la premisa de que la mente interactúa con el talento para determinar la contundencia del equipo. Es difícil saber cuánto valor agrega, pero es sencillo constatar cuando no se hace, pues el equipo carece de una personalidad fuerte, ganadora, constante y confiable, lo que le impide salir adelante ante desafíos decisivos en los que creer en sí mismo y poseer una fuerte mentalidad competitiva hacen la diferencia. ¿Cómo es el entrenamiento “invisible” de su equipo y el suyo personal?