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El pulso entre la razón y el miedo


El factor emocional es determinante en el deporte y en la vida cotidiana; el miedo es una emoción de cuyo manejo puede depender el éxito o el fracaso. Las organizaciones y personas que logran superar lo inimaginable, son las que vencen sus miedos con su capacidad de razonamiento, más su aliada, la fe en sí mismos o en un Ser Superior que interpone su voluntad.
Según el político norteamericano Al Gore, la relación entre la fe, la razón y el miedo, es como el conocido juego de piedra, papel, tijera: “El miedo desplaza a la razón, esta desafía al miedo, y la fe vence al miedo”. Así, mantener la capacidad de razonamiento ante grandes retos, amenazas y dilemas, permite que nos controlemos a nosotros mismos en esas situaciones; lo cual aumenta la seguridad y la confianza. Si, por el contrario, el miedo prevalece, terminará anulando la razón. “Una vez que la razón se ha rendido, el hombre carece de protección contra las estupideces más monstruosas y, como un barco a la deriva, se halla sin timón a merced del viento”, afirmaba James Smith, en 1822.
La razón facilita el discernimiento, el análisis de opciones, la comprensión de lo que observamos y la elección de las mejores respuestas a los estímulos externos. Sin ella, el miedo drena la energía, el uso del talento se debilita, la concentración mental es frágil y el desempeño ante la presión del entorno o de los competidores será errático e impredecible.
Adquirir el dominio de la razón sobre el miedo, con la alianza de la fe, requiere entrenar la mente. Dichosamente eso es posible mediante técnicas de concentración como la meditación, el autoconocimiento personal, la ayuda de especialistas o, por lo menos, el silencio para contemplar y comprender el pensamiento propio y su rumbo. La enseñanza de yoga es cada día más común en el mundo empresarial y en el deporte de alto rendimiento, señal inequívoca de la relevancia que está tomando la búsqueda de equilibrio, autocontrol, paz, flexibilidad mental y física, y serenidad para decidir en situaciones bajo presión.
Gore señala que las naciones definen su carácter según el método que utilicen para desafiar lo desconocido y afrontar el miedo. Lo mismo aplica a los equipos deportivos, las empresas y las personas.
El miedo es poderoso, puede paralizar la razón y debilitar la fe. El filósofo Lactancio decía que “donde el miedo está presente la sabiduría no puede existir”. Por esto es esencial que los líderes inciten a sus equipos a desarrollar el razonamiento, la creatividad, el discernimiento, la inteligencia emocional y el autoconocimiento de cada individuo sobre su poder de la razón para superar sus miedos y, consecuentemente, potencializar su talento y efectividad

German Retana
German.retana@incae.edu
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