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Lunes 4 Agosto, 2014

La oficina del MOPT en San José necesita atender al nicho de mercado de extranjeros con licencia de conducir


Extranjeros residentes y Ley de Tránsito

Recientemente en la zona de Turrialba un ciudadano norteamericano infringió la ley con un adelantamiento prohibido por lo que la policía de tránsito le hace señales para que se detenga, el señor se detiene y presenta sus documentos pertinentes y le hacen un parte por ¢280 mil que de acuerdo con el estadounidense paga al día siguiente para cumplir con las leyes costarricenses.
A la semana siguiente a esta persona se le vence su permiso de conducir y como es lógico hace los trámites respectivos para la renovación y se encuentra con semejante sorpresa, primero el banco le informa que hay un proceso en su contra que les impide continuar y segundo, para renovar debe realizar un examen o prueba de sensibilización escrito todo en español.
Ante esta situación el norteamericano que es pensionado y también adulto mayor, se frustra y dice que habla poco español. Cabe mencionar que este hombre necesita su licencia para desplazarse por el país, y a su edad aprender un nuevo idioma es toda una odisea muy difícil de lograr y de cumplir.
No obstante en la oficina de tránsito de Turrialba no parecen entender la situación que vive este señor y consejos van y vienen y ninguno responde a las necesidades del norteamericano. Se contacta a un abogado exfuncionario del tránsito y de forma escueta le dice que debería contratar un traductor y estudiarse el manual de manejo y hacer la prueba.
Hay muchos extranjeros de habla inglesa que están en la misma situación y no saben a dónde acudir a resolver y dirimir sus frustraciones o problemas. La oficina del MOPT en San José necesita atender ese nicho de mercado para que estas personas puedan ser atendidas y entendidas a la mayor brevedad.
Aclaro que esta nota no pretende eximir a nadie de sus responsabilidades pero deben ser orientadas a quien corresponde. Hay que ponerse en los zapatos de esas personas y no entrabar los procesos para que las partes lleguen a final feliz, y evitar a toda costa que el turismo internacional tenga implicaciones nefastas en el rubro de visitas al país.
Qué sentido tiene hacer un curso de sensibilización tras haber pagado ¢280 mil y luego tener que pagar traductores que le enseñen el material y luego realizar la prueba. Es más sensato al momento de la renovación de la licencia la obligación de trabajo comunal durante un mes, un día por semana dos horas por día preferiblemente en carretera para sensibilizar a los infractores.
Finalmente, sabemos que para algunos oficiales de tránsito todo se resuelve con multas, prepotencia y con la pérdida de puntos. Es hora de poner oficiales con sentido común, que sean propositivos y deseosos de colaborar, educados y con carácter para que puedan orientar y guiar el flujo vehicular de manera responsable, pero también sacando de circulación a los reincidentes, y a los que irrespetan con sus actitudes la vida de los demás incumpliendo la ley.

Luis Fernando Allen Forbes

Director Ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare
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