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Martes, 20 de noviembre de 2018



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Exportadores de gas en EE.UU. están en posición privilegiada

Bloomberg | Miércoles 14 enero, 2015

El modelo estadounidense se basa en la cantidad de gas que se compra, no en el precio del Brent, el petróleo crudo de referencia para el mundo. Bloomberg/La República


Exportadores de gas en EE.UU. están en posición privilegiada

Si bien el derrumbe de los precios ligados al petróleo ha frustrado los proyectos de exportación de gas natural de Australia a África, los planes estadounidenses de construir nuevas terminales están recibiendo el impulso de un sistema de precios que cobra una tarifa fija por licuar y transportar el gas.
El modelo estadounidense se basa en la cantidad de gas que se compra, no en el precio del Brent, el petróleo crudo de referencia para el mundo. Vincular el precio del gas licuado, o GNL, tenía sentido cuando el barril de Brent superaba los $100. Ahora, su precio es inferior a $50, después de perder más de la mitad de su valor en seis meses.
Eso significa que las nuevas instalaciones de GNL cuya producción sigue atada a los precios del crudo tendrán dificultades para ganar dinero aun cuando se amplíe la capacidad. Entretanto, se puede prever que los proveedores estadounidenses obtendrán algunas ganancias pese a que los mercados energéticos sufran una caída, dijo Chris McDougall, vicepresidente de investigación de Westlake Securities LLC de Austin, Texas.
“Los precios del petróleo cayeron pero el GNL estadounidense de todos modos parece andar bien”, “Hay suficientes compradores dispuestos a comprometerse a pagar alguna tarifa por la posibilidad de acceder al precio del gas estadounidense”.
Las transacciones que vinculan al crudo con los precios del GNL son frecuentes en Asia, a un costo de alrededor de 14% del valor de un barril de Brent por cada millón de unidades térmicas británicas (Btu, por las siglas en inglés) de gas. La caída de los precios el petróleo significa que el GNL estará más barato, lo que hace al combustible de la región más competitivo con las exportaciones estadounidenses y más atractivo para los compradores.
En el caso de los vendedores, la baja de precios pone en peligro las ganancias de las terminales de GNL. Los proyectos de Australia, por ejemplo, obtendrían menos de $7 por millón de Btu de GNL; necesitan por lo menos $14 para tener ganancias, de acuerdo con un estudio del Centro Belfer de Ciencia y Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard.
Esas cifras colocan a los proveedores de los Estados Unidos en una posición privilegiada, señaló Leonardo Maugeri, investigador del Centro Belfer. Al mismo tiempo, Estados Unidos tiene gastos de mano de obra y costos de capital más bajos que Australia, donde la construcción de GNL sobreexigió a una mano de obra limitada e hizo que los salarios sufrieran un gran aumento.
Las plantas de GNL de los Estados Unidos “tienen las mejores condiciones económicas”, añadió Mauger, ex ejecutivo del productor italiano de petróleo Eni SpA, en una entrevista telefónica. “Los proyectos australianos que todavía están en la etapa de planeamiento sin duda se postergarán o cancelarán y eso es todo”.
Chevron Corp. de San Ramon, California, y Royal Dutch Shell Plc son dos de los productores que se están apresurando a proveer el combustible fósil más limpio a Japón y otros grandes consumidores ante la oposición a la energía nuclear y carbonífera. La caída de los precios del petróleo está echando agua fría a una fiebre de inversiones que llevó a docenas de emprendimientos de GNL, dejando como punteros a un puñado de proyectos estadounidenses.

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