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Dos de los tres aspirantes a liderar el sindicato avalan dar los puertos del Caribe en concesión
Expansión portuaria se avecina… quizás
El 21 de enero votarán los trabajadores portuarios
La nebulosa sobre si será la empresa privada o el gobierno quien realice la modernización de los actuales muelles del Caribe se despejará el 21 de enero, con la elección de la nueva cúpula del sindicato portuario de Limón.
Ese gremio tiene la última palabra sobre el futuro portuario, ya que la convención colectiva le otorga la potestad de impedir cualquier modificación a los términos de las relaciones laborales de los trabajadores portuarios, si no tiene su consentimiento.
Hasta ahora existen tres candidatos en abierta campaña en busca de llegar al poder sindical.
Dos están a favor del plan del Gobierno que contempla dar una jugosa indemnización a los muelleros para que permitan traspasar los puertos de Moín y Limón a empresas especializadas. Ellos son Anthony Daley y Douglas Brenes.
Pero la cúpula actual, presidida por Ronaldo Blear, ya advirtió al Poder Ejecutivo de que se vaya olvidando de licitar los muelles en caso de que ellos sean reelectos, pues no permitirán que los puertos sean traspasados al sector privado.
Una ventaja que tiene el movimiento de Blear es que el rival podría llegar dividido al postular dos candidatos.
No obstante, tanto Daley como Brenes afirmaron que estarían dispuestos a crear un solo bloque en caso de que al acercarse la votación cada uno encuentre que no tiene el apoyo suficiente para vencer solo la papeleta del grupo en el poder.
Blear, por su parte, ofrece como plan de campaña el fortalecimiento de los puertos con la construcción de un nuevo muelle y el equipamiento del de Moín con dos grúas pórticas post Panamax, que son las de mayor tamaño en el mercado.
Este proyecto se financiaría, adelantó, con un aumento de tarifas y el trámite de un proyecto de ley que elimine el límite de endeudamiento de ¢1 millón que tiene Japdeva.
Además, ofrece luchar por mejorar los salarios de los trabajadores que menos ingresos perciben, como los oficiales de seguridad, y está dispuesto a derogar el artículo que permite a los trabajadores portuarios disfrutar de hasta 12 feriados al año y en cambio permitir solo dos días festivos libres: el 1° de enero y el 1° de mayo.
El sector privado no ha tomado partido en torno a cuál considera el mejor modelo para modernizar los muelles actuales, lo único que ruega es que las mejoras se den con celeridad ante el deficiente funcionamiento de los puertos del Caribe, ha dicho Mónica Araya, presidenta de la Cámara de Exportadores.
Al mismo tiempo este sector solicita un plan integral que incluya el progreso en toda la cadena de logística de la carga, como una mejor carretera a Limón y un sistema de transporte ferroviario para el traslado de mercancía hacia la capital.
Con el trasiego del 80% de la carga que se saca e importa en el mercado local, los muelles del Caribe son los más importantes del país.
La definición sobre cuál modelo se adoptará para mejorar la eficiencia de los muelles la tienen los trabajadores portuarios, quienes mediante su voto podrán respaldar al candidato que plantee un pensamiento acorde con sus intereses.
La intención del gobierno ha sido dar un golpe de timón al manejo de los puertos para entregarlos a empresas con experiencia mundial, para que les inyecten capital en equipo e infraestructura y así hacerlos más competitivos.
Con ello se persigue matar varios pájaros de un solo tiro. Por un lado, se traslada al capital privado la inversión en mejoras portuarias que el Gobierno no ha realizado en años.
También se agiliza la operación de los muelles para acortar los tiempos de esperar y evitarles a los usuarios altas multas por el atraso en el atraque de las naves, pero sobre todo se eliminarían, de una vez por todas, los beneficios adicionales incluidos en la convención colectiva que reciben los muelleros.
“La modernización a través de Japdeva es difícil llevarla a cabo, porque es mucho equipo el que se necesita comprar”, comentó Marco Vargas, ministro de la Presidencia.
Solo para comprar un montacargas los trámites llevarían unos 330 días hábiles, eso sin que se presenten apelaciones, detalló el jerarca, basándose en estudios elaborados.
Daley o Brenes comparten este sentir, por lo que han prometido que de llegar a la secretaría general del sindicato una de las primeras medidas que tomarían sería reanudar las negociaciones para concluir el proceso de licitación de los muelles, confirmaron en entrevista con LA REPUBLICA.
A cambio solicitan que se les haga efectivo el ofrecimiento de una compensación que les hizo el gobierno anterior que originalmente se dijo sería de $137 millones, así como la liquidación normal que reciben todos los trabajadores que son despedidos y que se les adelante la jubilación a los que están cerca de pensionarse.
Danny Canales
[email protected]
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