Enviar

Regiones como Centroamérica y el Caribe, sin recursos para proteger poblaciones, cultivos y economías, son los que sufren las consecuencias del fracaso de Kioto

Evadir es irresponsable

Una noticia preocupante inquieta el ánimo de quienes, como nosotros, vivimos en una zona del planeta que, como muchas otras, se ve afectada por los extremos que se dan a causa del cambio climático.
Mientras el planeta parece seguir avanzando hacia el calentamiento y muchas regiones del mundo sufren las consecuencias de modificaciones y extremos en el clima con pérdidas humanas y materiales, los grandes países, los más contaminantes, solo hablan del tema, pero si de acciones se trata, parecen mirar hacia otro lado.
Ahora nos enteramos de que probablemente Canadá se retirará del Protocolo de Kioto, decepcionado por el gran fracaso de esta cumbre sobre los cambios climáticos.
Parece totalmente lógico que el Gobierno canadiense se sienta contrariado por lo ocurrido con Kioto, ya que los dos principales y grandes contaminantes, Estados Unidos y China, no han dado muestras de querer integrarse ni comprometerse en un esfuerzo mundial coordinado y conjunto para modificar las condiciones del modelo de desarrollo que han desencadenado el calentamiento global.
Aunque se den acciones aisladas y se vislumbren brotes de las nuevas formas de producción y estilos de vida no tan contaminantes, las condiciones del planeta y los cambios en el clima no parece que puedan esperar a que crezcan lentamente dichos brotes hasta ser algo consolidado y con resultados visibles. Se necesitan acuerdos inmediatos que requieren voluntad política mundial.
No obstante, los detractores de estas supuestas decisiones de abandonar Kioto, no confirmadas aún por las autoridades canadienses pero previsibles ante declaraciones que califican a ese Protocolo como “algo del pasado”, se muestran muy preocupados porque las ven como un acto decepcionante que repercutirá en el resto del mundo.
La verdad es que Kioto no ha dado los resultados esperados y el calentamiento global es algo que no espera.
La realidad es que regiones como Centroamérica y el Caribe, pobres y sin recursos para implementar programas de protección a las poblaciones, a los cultivos y a la economía en general, son las que sufren ya las consecuencias de la inacción de las grandes potencias mundiales que basaron su desarrollo en un modelo insostenible que el planeta y su ambiente no pueden soportar ya sin afectarse y reaccionar.
Hay razones, desde luego, para preocuparse, y para exigir más seriedad en un tema como este, que debe comprometer, sin más excusas, a todos los países del mundo.
Ver comentarios