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Estudiar y trabajar, sin morir en el intento
Ser un profesional capacitado necesita esfuerzo y disciplina, elementos clave a la hora de regresar a las aulas



Gabriela Morúa
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Administrar el tiempo entre el trabajo y la familia resulta un poco complicado para cualquier profesional, pero agregarle a esta ecuación la universidad es un proyecto de sumo cuidado, pero no imposible; esta decisión muchos profesionales la han tomado en tiempos de crisis para conservar su vigencia en la empresa.
“Las compañías compiten ahora con el talento de sus miembros, y si estos se ocupan de innovarlos, entonces se convierten en excelentes socios de sus propias empresas. Debemos entender que las cualidades que le exigimos a una empresa excelente nos las van a exigir a nosotros mismos, porque todos somos empresas individuales. Nuestro desarrollo es una responsabilidad personal y no debemos esperar que las organizaciones en que laboramos se hagan cargo de ella”, menciona Germán Retana, profesor del INCAE.
Por eso las universidades cuentan con asesores que pueden orientar al gerente en la escogencia de un posgrado, maestría y su modalidad. “Ayudamos al profesional a analizar las distintas opciones que se presentan para escoger aquella donde puede aprovechar mejor sus habilidades innatas. Y en la modalidad (presencial o virtual), se conversa con la persona, para conocerla un poco mejor y ver en qué ambiente podría aprovechar al máximo la inversión que se está haciendo”, cuenta Sarah Cordero, decana de la Facultad de Ciencias Empresariales de la ULACIT.
Una vez que estamos seguros de regresar a las aulas, se debe analizar con detalle qué implicará el esfuerzo; como explica Retana, se debe proteger un balance en su vida integral, invertir en una educación que en verdad sea de alta calidad y no simplemente por acumular certificados o títulos, y debe cuidar su salud física, emocional y familiar, porque la presión será más fuerte.



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