Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 30 Julio, 2011


ELOGIOS
Estrategia, estructura y liderazgo


Son temas demasiado mencionados no por presencia sino por ausencia y se dan en la política, en la empresa y en el fútbol o tal vez sea mejor decir que se notan demasiado cuando están ausentes.
Refirámonos al fútbol por cuanto nos guste o no se ha convertido en el deporte mundial por excelencia tal vez porque se practica sin elementos y lo pueden jugar los pobres del mundo sin bates, ni raquetas ni guantes costosos: solo requiere una pelota de trapo para su práctica.
Antes se jugaba de oído y bastaba la habilidad para divertirse pero hoy cuentan los resultados aunque se pierda el encanto y la alegría del disfrute, además sin estrategia no funciona: hay que saber parar a los jugadores y asignarles funciones precisas, tener un patrón de juego, una definición clara de lo que se quiere y objetivos definidos, además la estrategia puede ser cambiante de acuerdo a cómo se mueva el otro equipo y quienes la sostengan acorde con lo que se busca, define la estructura.
En cuanto al liderazgo, alguien tiene que dominar el código y lenguaje del vestuario y aún más: debe ordenar a las huestes en la cancha y llevar la voz cantante cuando sea preciso y solamente el capitán si es seleccionado por sus iguales, porque el único liderazgo válido es el informal.
La empresa que conocí en Costa Rica hace 43 años era pequeña pero tenía líderes auténticos, carismáticos y en muchos casos self made men, forjados en la vida y la lucha, poseían una estrategia incipiente, pero sabían que el mundo estaba cambiando en la década de los sesenta; en lo referente a estructura perseguían la lealtad y el paternalismo, adecuados para la débil formación de entonces ante una empresa que iba a ir dejando las viejas prácticas.

La política y el gobierno eran similares pero el liderazgo suplía todo lo demás y se lo denominaba caudillismo. Por entonces 1962 Chandler descubría que el error de poner la carreta delante de los bueyes carecía de realidad y que la Estrategia debía ser apoyada por la Estructura y no al revés y sin embargo, durante décadas hemos continuado atados al organigrama de la autoridad de cargos, no de responsabilidades. De ahí que cuando una empresa pasaba por dificultades se cambiaba al guarda, no al presidente y el liderazgo comenzó a desaparecer.
Los líderes escasean y para colmo intentamos practicar el empowerment o sea, el poder compartido, propicio para cultivar vagabundos ofendidos si apenas se les levanta la voz.
La disciplina es una asignatura nunca aprobada por los ticos y el ejercicio del poder es ambicionado siempre y cuando no implique responsabilidades, organización o planeamiento.
Pero el liderazgo origina pereza para aceptarlo y la permisividad es practicada con esmero. Tal vez sea esa la razón de la escasez de nuevos líderes en todos los órdenes o quizá se deba a que ya no hay escuelas de liderazgo, es decir, de conductores o existe defección en la propuesta de lo que es el liderazgo.
Lo cierto es que si hay líderes escasean en exceso, aun en los cargos más connotados, desde la presidencia de la República hacia abajo.

Leopoldo Barrionuevo
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