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Estadounidenses desaprueban proyecto de reforma sanitaria

La mayoría de los estadounidenses, el 53%, se muestra contraria al proyecto de reforma sanitaria impulsado por el Partido Demócrata que se votará hoy en el Senado, según una encuesta divulgada ayer.
El sondeo de la Universidad Quinnipiac (Connecticut) muestra, además, que un 56% desaprueba la forma en la que el presidente Barack Obama ha gestionado el asunto.
"Aunque los líderes (demócratas) en el Senado aparentemente tienen los votos para aprobar una reforma sanitaria (...) fuera de Washington el respaldo parece débil", dijo Peter Brown, director asistente del centro de sondeos Quinnipiac.
La reforma del sistema sanitario es la principal prioridad política de Obama y busca dar cobertura médica a cerca de 30 millones de estadounidenses que en la actualidad carecen de ella, aunque excluye específicamente a los inmigrantes indocumentados.
La insatisfacción con el tema de la reforma sanitaria es mayor que con otros temas clave en el país como la situación económica o el mercado laboral.
Según la encuesta, un 51% de los estadounidenses desaprueba la forma en la que Obama ha gestionado la crisis económica y un 56% creen que la Casa Blanca no está haciendo lo suficiente para impulsar el empleo.
La versión definitiva de la reforma sanitaria que maneja el Senado eliminó el establecimiento de un seguro sanitario público, conocido como "opción pública", que compitiera con el sector privado, una posibilidad que sí contempla el proyecto de ley aprobado en la Cámara de Representantes.
En su lugar, se permitiría a las aseguradoras privadas que puedan ofrecer planes de cobertura en todo el país, en lugar de estar sometidos a las regulaciones de cada estado diferente.
Una de las grandes innovaciones de la medida es la prohibición a las aseguradoras de rechazar dar cobertura a quienes padezcan ya enfermedades.
Esa prohibición tendría efecto inmediato para los niños, y se extendería a toda la población para 2014.
El proyecto de ley también impone más límites a los beneficios de estas compañías.
Una vez que el Senado, como todo parece apuntar, apruebe su versión tendrá que armonizarla con la medida que ya aprobó el mes pasado la Cámara de Representantes antes de poder enviar el proyecto de ley definitivo a la Casa Blanca para su promulgación.


Washington/EFE
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