Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 12 Febrero, 2016

Estados Unidos entre dos extremos

Los dos aspirantes más fuertes a la Presidencia de Estados Unidos están exactamente en los dos extremos del mapa político. Si las cosas siguen así, el sacudón será de dimensiones históricas, con un fuerte impacto en esa gran potencia y en el mundo entero.
Escuchar en foros y discursos al senador demócrata Bernie Sanders deja a las multitudes atónitas, asustadas o entusiastas. En efecto, el veterano aspirante ataca sin piedad las principales columnas que sostienen el concepto capitalista del país del Norte. Wall Street, el corazón del capitalismo, es el centro del ataque. Su crítica a los excesos no detectados a tiempo que provocaron la última crisis mundial y que tanto afectó a Estados Unidos, es parte de su discurso.
Sanders postula el cambio de las reglas del juego en la gran potencia, para que se vaya logrando una mayor equidad en la sociedad. En su discurso, después de su sólido triunfo en Nuevo Hampshire, dirigió fuertes críticas a aquellos servicios fundamentales, como la salud y la educación superior por los altos costos, los cuales los hacen inasequibles a millones de ciudadanos. El senador aboga por mayores impuestos y por dar un fuerte salto en el salario mínimo por hora.
En política internacional el senador Sanders pareciera en varios temas un discípulo del erudito filósofo y académico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) Noam Chomsky, aunque en este campo, habrá que esperar más.
Hace varios años, cuando Donald Trump inauguraba un lujoso edificio en Panamá, un periodista de CNN le preguntó qué opinaba al ver tanta pobreza en ese país, a lo que respondió sencillamente que no se preocupaba por los pobres, porque pobres siempre ha habido y siempre habrá. Así es este multimillonario republicano, directo, franco, insensible. Las multitudes que escuchan a Trump se sienten estupefactas, lo ven como un peligro nacional y mundial o se ven reflejados en su pensamiento y lo siguen con absoluto entusiasmo.
Cuando un periodista aborda a Trump para decirle que su planteamiento de sacar del país a los inmigrantes provocaría la división de millares de familias, él sin titubear responde: No, yo no quiero que se separen, quiero unir a la familia, pero que se unan en su país no aquí.
En otras elecciones ha habido aspirantes que han propuesto cambios radicales, pero declamaban en el desierto. Eran aspirantes débiles, ya sea dentro o fuera de los partidos tradicionales. Ahora no. Hay muchos millones de ciudadanos que hacen eco de las propuestas radicales de Trump y lo quisieran como presidente de su país. Lo mismo ocurre con Sanders, quien ha enamorado especialmente a los jóvenes.
La lucha por la Presidencia recién está comenzando y, si la historia se repite, la mayoría apoyará opciones menos extremas. Así deben estar pensando Hillary Clinton por el lado demócrata, como varios aspirantes moderados en el republicano. Solo el tiempo dirá, los vientos de cambio nunca han soplado tan fuerte.


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