Estado Islámico se parece a Talibanes
Los ingresos del Estado Islámico son derivados de extorsión, secuestro, robo, contrabando de petróleo y cosas por el estilo. Bloomberg/La República
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Estado Islámico se parece a Talibanes

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Los ingresos del Estado Islámico son derivados de extorsión, secuestro, robo, contrabando de petróleo y cosas por el estilo. Bloomberg/La República
Con su reinado de terror sobre una población numerosa y con una capacidad para autofinanciarse a escala sorprendente, el grupo extremista que decapitó al periodista estadounidense James Foley se parece a los Talibán con los pozos petroleros.
Estado Islámico, que actualmente controla una zona de Irak y Siria de mayor tamaño que el Reino Unido, podría estar recaudando más de $2 millones diarios en ingresos por ventas de petróleo, extorsión, impuestos y contrabando, según oficiales estadounidenses de inteligencia y expertos en finanzas del terrorismo.

A diferencia de la dependencia que tienen otros grupos extremistas de donaciones extranjeras que pueden verse reducidas con sanciones, diplomacia y por las autoridades policiales, la corriente de ingresos principalmente local de Estado Islámico plantea un desafío singular a los gobiernos que intentan frenar su avance y debilitar su capacidad para lanzar ataques terroristas que con el tiempo podrían apuntar a los Estados Unidos y Europa.
“Estado Islámico es quizás el grupo terrorista más rico que hemos conocido”, dijo Matthew Levitt, ex oficial de inteligencia financiera y terrorismo del Tesoro estadounidense que actualmente es director del programa de contraterrorismo e inteligencia en el Instituto Washington para la Política de Cercano Oriente. “No están tan integrados al sistema financiero internacional, y por ende no son tan vulnerables” a sanciones, leyes contra el lavado de dinero y regulaciones bancarias.
Por el contrario, el difunto jefe de al-Qaeda, Osama bin Laden, provenía de una familia rica y disponía de una red de patrocinantes extranjeros y sus fuentes de financiamiento fueron reducidas por oficiales de inteligencia financiera. Estado Islámico “gana su dinero principal –si no totalmente- a nivel local”, dijo Patrick Johnston, especialista en contraterrorismo en la oficina de Pittsburgh de Rand Corp., con sede en Santa Monica, y coautor de un análisis de documentos desclasificados sobre las finanzas de Estado Islámico que saldrá publicado próximamente.
El dinero que recibe el grupo Estado Islámico de donantes externos empalidece frente a sus ingresos derivados de extorsión, secuestro, robo, contrabando de petróleo y cosas por el estilo, dijo un oficial de inteligencia estadounidense que habló con la condición de mantener su anonimato por referirse a información clasificada.
Si bien al-Qaeda y otros grupos que los Estados Unidos designa como terroristas, incluidos Hezbolá, Hamas y distintos grupos palestinos y otros, durante largo tiempo dependieron en gran medida de la amabilidad de simpatizantes y patrocinadores estatales como Libia e Irán, la autofinanciación de grupos militantes no es una novedad.
Los Talibán afganos contrabandean opio, minerales y madera; los rebeldes marxistas FARC de Colombia exportan cocaína; y Abu Sayyaf en Filipinas, así como las derivaciones de al-Qaeda en Yemen y África del Norte, han recaudado millones tomando rehenes para pedir rescate.
Son pocas las cifras financieras confiables en el caso de estos grupos. Un informe de Naciones Unidas estima que los Talibán recaudaron unos $400 millones en 2011 a través de impuestos locales, donaciones y extorsión dirigida a contrabandistas de drogas, operadores de telefonía móvil y proyectos de ayuda.

Bloomberg


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