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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



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Comunidad LGTBI pide acabar con influencia de Iglesia católica

Estado laico no será prioridad para Carlos Alvarado

Mandatario dejaría tema a los diputados

Esteban Arrieta [email protected] | Miércoles 04 julio, 2018

El mandatario Alvarado da un discurso en un podio
“Creo en Dios y soy católico, pero también creo que los estados modernos deben ser laicos. Pese a ello, el país necesita que haga otras cosas primero”, dijo Carlos Alvarado, presidente de la República. Archivo/La República


Aunque es uno de los temas que demandan los electores que lo llevaron a la presidencia, el mandatario Carlos Alvarado no impulsaría la aprobación del Estado laico.

La apremiante situación fiscal del país, la generación de empleo y los problemas de seguridad ciudadana, entre otros temas, tendrían prioridad.

No obstante, el gobierno se compromete a seguir por la senda de la separación del Estado y la religión.

“Creo en Dios y soy católico, pero también creo que los estados modernos deben ser laicos. Pese a ello, el país necesita que haga otras cosas primero”, dijo Alvarado a LA REPÚBLICA.

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En ese sentido, el mandatario pretende que durante su gestión y “con entendimiento”, se den las condiciones para iniciar esa discusión, aunque sí dejó claro que esa es una decisión que le compete en última instancia a la Asamblea Legislativa.

Mientras tanto, la comunidad LGTBI ve la reforma a la Constitución Política como “una necesidad social”, ya que la influencia de la Iglesia católica podría ser dañina, de acuerdo con Marco Castillo, representante del grupo Diversidad.

“Hay una arremetida en contra de los derechos de la población diversa y otras minorías; por eso es más necesaria que nunca la reforma a la Constitución Política para el Estado laico. Hubo un momento en que la Iglesia vetaba ministros de Educación y de Cultura, porque vivían en una unión de hecho o simplemente porque eran de otra religión y no queremos que eso se repita”, dijo Castillo.

Otro aspecto para demandar el Estado laico está relacionado con la obligación del gobierno a subsidiar a la religión católica, lo cual no se justifica de ninguna manera, ni mucho menos en momentos de estrechez fiscal, agregó el activista.

En la Asamblea Legislativa ya se encuentra una iniciativa para modificar la Constitución Política y validar el Estado laico.

Si se llegara a aprobar Costa Rica dejaría de ser un estado confesional, con la religión católica como oficial, y pasaría a ser un Estado neutral en materia religiosa.

En cuanto a los juramentos de los funcionarios públicos, ya no tendrían que hacerse ante Dios si no lo desean, sino ante sus convicciones personales.

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Asimismo, desaparecería la obligación del Estado de presupuestar una ayuda anual a la Iglesia católica, ya que el gobierno dejaría de tener religión.

Con motivo de la participación de la Selección Nacional de Fútbol en el Mundial Rusia 2018, el tema del Estado laico se puso nuevamente sobre la mesa de discusión, cuando la legisladora Ivonne Acuña de Restauración Nacional, cuestionó al mandatario por no juramentar a los jugadores en nombre de Dios.

“En este juramento constitucional, ninguna palabra sobra. Es parte integral de la Constitución, con la misma eficacia jurídica y moral de todas las demás. No se puede observar ni defender la Constitución, ni cumplir fielmente los deberes de un destino, si ni siquiera se observa fielmente el texto mismo de la Carta Magna, que supuestamente se jura defender”, dijo Acuña ante el Plenario.

No obstante, por no ser funcionarios públicos, los atletas no estaban obligados a jurar en nombre de Dios, según Fabián Volio, abogado constitucionalista, quien además agregó que la FIFA es un organización privada.


¿Qué es un Estado laico?

Costa Rica es uno de los pocos países en el mundo que son confesionales. Si se llegara a cambiar la Constitución, se presentarían varios cambios


  • El Estado sería neutral en materia religiosa y no católico
  • Los funcionarios públicos jurarían en el cargo por “convicciones personales” y no ante Dios
  • El gobierno dejaría de girarle dinero a la Iglesia católica
  • Los feriados atribuidos a festividades religiosas como la Semana Santa o el 2 de agosto, se mantienen porque el proyecto no incluye un cambio en el Código de Trabajo

Fuente: Proyecto de ley


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