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Estadísticas económicas argentinas despiertan sospechas
Médula del conflicto radica en la diferencia abismal entre los números del costo de vida del INDEC y los cálculos privados

Buenos Aires
AFP

Las estadísticas oficiales de la economía argentina volvían a quedar bajo sospecha, al difundirse el miércoles el primer índice de inflación supervisado por Amado Boudou, el ministro del área nombrado en el cambio de gabinete operado tras la derrota legislativa del gobierno.
Las cifras de inflación y también las de pobreza siguen cuestionadas por industriales, sindicatos, consultores, la Iglesia católica e incluso economistas afines al Gobierno, desde que el Instituto Nacional de Estadística y Censos fue intervenido en el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner (2003/2007).
La médula del conflicto radica en la diferencia abismal entre los números del costo de vida del INDEC y las estadísticas de privados.
El costo de vida creció en julio 0,6%, informó el INDEC, lo que implica una inflación acumulada de 3,4% desde enero, frente al 7,6% estimado para los primeros siete meses por consultoras privadas.
Del mismo modo, el INDEC había estimado en 7,2% la inflación de 2008 contra un 20% promedio de economistas privados.
La intervención oficial en el INDEC derivó en denuncias judiciales por manipulación de índices, quejas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y protestas de empleados del organismo.
"Los problemas de la economía empezaron en 2007 cuando por la manipulación del INDEC se perdió toda credibilidad (en sus estadísticas)", dijo Roberto Frenkel, economista neokeynesiano e integrante del Plan Fénix, un espacio de reflexión que aporta ideas a la presidenta peronista Cristina Kirchner.
Luego de perder la mayoría en el Senado y Diputados en junio, Kirchner reformó su gabinete con una rotación de funcionarios y encomendó a Boudou recuperar la credibilidad del INDEC.
En el marco de la crisis mundial, la economía argentina caerá en 2009, según las consultoras privadas, tras una expansión de casi 9% anual promedio entre 2003 y 2007, y de 7,1% en 2008 al reflejar una desaceleración.
El FMI reflejó en sus informes la inquietud privada por la distorsión de las estadísticas oficiales y amenaza con dejarlas de lado en sus reportes anuales.
De concretarse esa decisión, los tenedores de bonos argentinos -que se ajustan por inflación- podrían demandar al país ante la Justicia, advierten economistas.
Ante una demanda de una organización no gubernamental, la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal (apelación) confirmó un fallo de primera instancia que obliga al INDEC a informar públicamente qué mecanismos utiliza para medir el índice de inflación.
El método de trabajo del INDEC afecta también las estadísticas del sector industrial y el índice de pobreza.
El INDEC registró una caída de la producción fabril de 1,8% en el primer cuatrimestre del año, frente a una baja de 9,5% estimada por la Unión Industrial Argentina (UIA).
En tanto, el organismo estima que un 15% de los argentinos se encuentra por debajo de la línea de pobreza, aunque el propio ex presidente Kirchner admitió días atrás que alcanza entre 22% y 23%, mientras desde la Iglesia católica aumentan el índice a 40%. Boudou prometió ocuparse del INDEC, pero industriales y economistas manifestaron su pesimismo.
"Uno pone fichas y apuesta a que las cosas mejoren en el INDEC. No me quiero desengañar rápidamente, pero seguro que vamos a poner toda la presión que podamos para que se modifique su funcionamiento", advirtió Héctor Méndez, presidente de la UIA.
El economista y consultor de empresas Jorge Todesca consideró "una burla las promesas del gobierno" y dijo que "el INDEC necesita más autonomía, más independencia y no depender del ministro".
El ministro anunció la creación de un Consejo Académico con profesionales de la pública Universidad de Buenos Aires (UBA) e instituciones académicas privadas para auditar al INDEC.
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