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Lunes, 19 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


Estabilidad financiera sin crecimiento y mayores desequilibrios fiscales

Ecoanálisis Consultores [email protected] | Miércoles 07 agosto, 2019


Artículo Eco del Mercado.


PhD. Norberto Zuñiga, Socio Consultor Ecoanálisis.


A inicios de la semana pasada el BCCR publicó la revisión de las principales variables macroeconómicas para este año y el próximo. Es un ejercicio relevante para la mayoría de los agentes económicos, pues permite determinar o confirmar el estado de la economía y eventuales acciones de política que ejecutarán las autoridades.

En esta oportunidad se consideraba especialmente relevante por varias razones: la entrada en vigencia de la Ley de Fortalecimiento Fiscal; la autorización legislativa para colocar hasta $1.500 millones en los mercados internacionales (eurobonos); la desaceleración de la actividad económica doméstica percibida meses atrás, así como un entorno externo menos favorable, pero con una política monetaria más expansiva.

El ejercicio de realizar proyecciones es complejo, pero es indispensable para la toma de decisiones de consumidores, inversionistas, etc. Para su elaboración se utilizan diferentes tipos de modelos; se actualizan las distintas variables; se recurre a toda la información esperada; y se incorpora el efecto de las últimas políticas adoptadas.

Es típico que entre más distante sea el período de proyección, menor será la capacidad de acertar los pronósticos. Es de esperar, por lo tanto, un mayor grado de certeza para las estimaciones de este año, las cuales en principio no deberían cambiar significativamente; ello debido al corto período restante (5 meses) y porque las medidas de política económica no modificarán de manera drástica la inercia observada en el primer semestre. Este artículo se referirá a las estimaciones del 2019.


1. Actividad Económica


La actividad económica nacional continuará desacelerándose y terminará creciendo este año alrededor del 2%; un punto porcentual menos que lo pronosticado hace 6 meses y una de las menores en muchos años. La disminución se atribuye enteramente a la caída en la demanda interna, particularmente el consumo de los hogares y la inversión pública y privada. A pesar de las dificultades de la economía mundial, la demanda externa neta más bien mejora con respecto a lo pronosticado en enero, ello debido al menor dinamismo de las importaciones. Sólo crecerán los servicios y las zonas francas; la agricultura, la construcción, el comercio y la industria tradicional mostrarán decrecimientos. La principal responsable de esta pérdida de dinamismo es la situación imperante internamente y la acumulación de factores estructurales.


2. Sector Externo


La falta de dinamismo de la actividad económica contribuye a tener uno de los menores desequilibrios en la cuenta corriente de la balanza de pagos, lo cual se ha reflejado en menores importaciones. Ello, unido al mayor endeudamiento externo neto del Gobierno ($1.900 millones), por concepto de eurobonos y préstamos multilaterales, permitirá un incremento en las reservas monetarias internacionales del BCCR de $1.800 millones, en lugar de los $1.000 millones iniciales. De esta manera, como proporción del PIB, las reservas representarán 15,2% en vez de 14,2%, superando levemente el nivel máximo considerado apropiado por el BCCR (entre 11% y 15%). Si el BCCR decidiera adelantar el pago del préstamo solicitado al FLAR, aun así, las reservas podrían aumentar cerca de $1.000 millones (14% del PIB); un monto muy satisfactorio y contribuiría a reducir las mayores pérdidas proyectadas para el 2020.


3. Finanzas Públicas


La situación fiscal continuará complicada. El déficit del sector público consolidado mostrará un deterioro de un punto porcentual del PIB, al pasar de 4.8% en 2018 a 5.7% este año; como consecuencia del menor superávit de las instituciones públicas no financieras, particularmente el ICE. El Gobierno Central, por su parte, observará un leve deterioro adicional, tanto al compararlo con respecto al año previo, como con el proyectado originalmente: se ubicará en 6.3% del PIB. Como nunca antes, dos terceras partes del déficit del Gobierno se financiará con recursos externos (4.1% del PIB). La deuda del Gobierno en relación al PIB se acercará al 60%; proporción crucial para determinar si los gastos corrientes del siguiente año crecerán 75% o 65% del crecimiento nominal promedio del PIB, para cumplir con la regla fiscal.


4. Liquidez Monetaria


Contrario a lo experimentado durante el 2017 y especialmente en el 2018, la economía nacional dispondrá de un mayor nivel de liquidez, como consecuencia de la rebaja en el encaje mínimo legal, el considerable endeudamiento externo y, en general, los mayores flujos de capital resultado de las políticas monetarias más expansivas de las principales economías desarrolladas. Los menores riesgos percibidos por la situación fiscal en el corto plazo, a raíz de la aprobación de Ley de Fortalecimiento Fiscal, también ha sido determinante para contribuir con repatriación de capitales. La disponibilidad de recursos bancarios no será impedimento para incrementar el crédito al sector privado. La limitación vendrá por el lado de la demanda y la falta de confianza para emprender nuevos proyectos de inversión y adquirir bienes de consumo duraderos.


5. Conclusión


Durante este año, similar al comportamiento de los últimos períodos, la economía nacional mostrará estabilidad relativa en la inflación, las tasas de interés y el tipo de cambio; pero paradójicamente con menor crecimiento, mayores desequilibrios fiscales y una deuda pública más elevada. La clave para esa estabilidad financiera reside en el mayor endeudamiento externo que ha permitido financiar el exceso de gasto, por encima de nuestras posibilidades. También ha coadyuvado a apreciar el tipo de cambio, lo cual nos ha convertido en un país más caro y menos competitivo (enfermedad holandesa). El próximo año, al contar también con financiamiento externo garantizado, mostrará resultados muy similares, pero los desequilibrios y los problemas estructurales se acrecentarán. El proceso de ajuste será inevitable y el sector público deberá de redimensionarse más pronto que tarde.