Enviar
El mantel

Rodeados estamos de artículos que tienen su historia, si la conocemos muchas veces estos artículos cobran vida y sentido.
Hablar del mantel puede ser frívolo en tiempos en los que hay personas que no tienen qué poner sobre la mesa, ni siquiera el mismo mantel.
Se dice que esta pieza de tela se originó en nuestra cultura occidental en la Edad Media, cuando los alimentos eran transportados envueltos para cargarlos y en el momento de comer se colocaba el bulto sobre la mesa y se abría.
También se lee que aunque los manteles fueron usados desde tiempos remotos, no se tiene mucha información acerca de sus usos. Los galos y romanos usaban manteles de lino, algunas veces de colores.
La importancia de las comidas en la tradición judeo-cristiana contribuyó significativamente al desarrollo del mantel. Es casi seguro que en la Edad Media los manteles cobraron importancia y se utilizaban frecuentemente, se convirtieron en objeto de genuina veneración, debido a que eran una marca de nobleza de los señores feudales y solo se compartían con personas del mismo rango (signo de igualdad).
La mayoría de los manteles eran decorados con bordados y flecos. Los servidores, sentados en un extremo de la mesa, no lo utilizaban (no eran iguales obviamente) y se limpiaban la boca con la mano, mientras que los amos lo hacían con una especie de servilleta colectiva que había sobre el mantel.
Cuando aparecieron las primeras reglas de etiqueta, la gente educada y distinguida se limpiaba las manos con el mantel, en vez de chupárselas como solían hacerlo.
El siglo XV vio el surgimiento del “touaille” (toalla), el ancestro de la servilleta.
¡Buen provecho y hasta la próxima semana!


Alfredo Echeverría
Director Ejecutivo Grupo HRS
[email protected]


Ver comentarios