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Especulación rodea planes futuros de Fernández


Tras “semana negra” se disparan las teorías sobre reacción de la presidenta de Argentina

Buenos Aires
EFE

Tras una “semana negra” para el Gobierno argentino, se han disparado las especulaciones sobre la estrategia que adoptará el matrimonio formado por el ex presidente Néstor Kirchner y su esposa, la presidenta Cristina Fernández, para superar el bache y afrontar el resto de la legislatura.
Los Kirchner sufrieron su mayor golpe político la pasada semana, cuando el vicepresidente, el disidente del radicalismo Julio César
Cleto Cobos, votó contra el Ejecutivo en el Senado y vetó el incremento de impuestos agrícolas decretado por la mandataria que originó una crisis de cuatro meses con el campo.
Pese a la retirada de la polémica subida después del varapalo del Senado, la imagen de Fernández acusa un grave deterioro y crecen las voces que piden que se desmarque de la figura de su esposo, líder del Partido Justicialista (PJ, peronista), y renueve parte de su Gabinete.
“Todos reclaman diálogo y políticas de Estado, pero depende de lo que decidan Néstor y Cristina. No sabemos por dónde van a salir”, comentó un colaborador del Gobierno al diario “La Nación”.
Las primeras reacciones no parecen precisamente inclinarse por el diálogo porque se han centrado en la “depuración” de varios altos funcionarios procedentes del radicalismo y afines al vicepresidente.
La inclusión de Cobos y de otros radicales en el equipo de Fernández fue una decisión de Kirchner para asegurarse alianzas en el Gobierno de su esposa, que tomó posesión el pasado diciembre.
Analistas y oposición se preguntan a
hora si los Kirchner profundizarán en la depuración o, por el contrario, estudiarán una nueva estrategia de pactos para limitar el impacto de su derrota política.
Paralelamente, aumentan los reclamos para que la presidenta se libere de nombres polémicos de su Gobierno, como el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y se distancie de dirigentes que representan prácticas poco democráticas, como el piquetero Luis D' Elía, ex-funcionario kirchnerista utilizado como fuerza de choque para frenar movilizaciones críticas.
Diarios locales han señalado en los últimos días al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, como el más firme candidato a abandonar el Ejecutivo.
“Ojalá que se den cuenta de que con hacer algunos cambios importantes pueden reconducir la situación”, comentó a Efe la responsable de una encuestadora privada que prefirió mantener el anonimato.
“Kirchner quedó muy desgastado: se lo responsabilizó por la crisis. Cristina zafó un poco más: puede reflotar su gobierno con gestión y medidas. Lo de él es complicado: el peronismo se dividió”, dijo a “La Nación” un gobernador oficialista que no quiso ser identificado.
Mientras los Kirchner acusan el golpe, el nivel de crispación en el país se rebaja tras cuatro meses de conflicto y Cobos sigue liderando los índices de popularidad.
Más del 70% de los encuestados por Management & Fit considera que el voto de Cobos ayudará al Gobierno y opina que fue un acto de “sensatez” y “valentía”.
La valoración del vicepresidente contrasta con la caída en la imagen de Fernández, regular o mala para un 72% de los encuestados, y con la de Kirchner, rechazado por cerca del 68% de los 2.400 entrevistados por la encuestadora.
A la vista de los datos, algunos analistas sugieren a la presidenta que rebaje el tono de sus intervenciones públicas.
“Es un gobierno legítimo que, si
abandonara su sectarismo, se daría cuenta de que el reconocimiento de los errores lo robustecería y no al revés”, opinó el diario Clarín en una columna de su editor general, Ricardo Kirschbaum,
No falta quien le ha puesto sentido del humor al asunto, como el productor Alejandro Borensztein, quien, también desde las páginas de “Clarín”, ha sugerido a la presidenta que se separe de Kirchner porque “cuanto más él quiere ayudarla, más la complica”.
Entretanto, dirigentes opositores como Elisa Carrió se frotan las manos pensando que Kirchner ya es historia y reclaman el debate de otros problemas del país, como la inflación, que pasó a un segundo plano durante la crisis con el campo.
Para recuperar la confianza del electorado, combatir la inflación o adoptar otras medidas económicas con las que especulan los medios -como una subida del salario mínimo y una tímida reforma tributaria-, el Gobierno necesitará efectivo y le vendrán muy bien los $1.763 millones que reclama a los exportadores de granos por registrar para la venta cereales y oleaginosas que no tenía aún en su poder durante el conflicto.


Superávit

Argentina registró en junio pasado un superávit fiscal primario de 2.649,3 millones de pesos ($868,6 millones), un 15,1% más que en igual mes de 2007, informaron ayer fuentes oficiales.
El ministro de Economía argentino, Carlos Fernández, precisó en rueda de prensa, que en el primer semestre del año el ahorro primario de Argentina ascendió a 20.309,5 millones de pesos ($6.658,8 millones), con un alza interanual del 41,8%.
Argentina registró el año pasado un superávit fiscal primario de 25.670 millones de pesos ($8.416,3 millones), equivalente al 3,2% del Producto Interior Bruto (PIB).
Para 2008, el Presupuesto argentino prevé un ahorro primario de 27.045,6 millones de pesos ($8.867,4 millones), equivalente al 3,15% del PIB.


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