España planea reducir el déficit presupuestario con un aumento de impuestos
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Para las empresas españolas podría haber llegado el momento de sacar la cartera de nuevo.

Los directivos, quienes han visto sus beneficios protegidos por las exenciones desde que acabó la crisis económica, se preparan para una subida de impuestos en vista de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, planea reducir el déficit presupuestario sin afectar a los consumidores que ayudan a la recuperación.
El ministro de Hacienda español, Cristóbal Montoro, dijo el viernes que el Ejecutivo prevé recaudar hasta 4.700 millones de euros ($5 mil millones) con gravámenes a la empresas e impuestos especiales al alcohol y el tabaco, según un paquete fiscal enfocado a cumplir los objetivos de déficit fijados por la Unión Europea (UE).
La Administración tiene previsto limitar el gasto a 118 mil millones de euros en 2017, 5 mil millones de euros menos que este año.
Rajoy, quien ha incumplido el objetivo de déficit en reiteradas ocasiones, intenta atajar esta deficiencia del Gobierno después de haber evitado por poco una multa por desobedecer las exigencias de déficit de la UE el año pasado.
No obstante, el presidente debe evitar presionar demasiado a las empresas, ya que también ha prometido a sus votantes medio millón de nuevos puestos de trabajo al año y el crecimiento económico ya se está ralentizando.
Mientras que los resultados de explotación se han casi duplicado hasta los 168 mil millones de euros ($178 mil millones) desde 2012, los ingresos del Gobierno por los impuestos societarios se han estancado porque las exenciones fiscales permiten a las empresas deducirse las pérdidas de los años de la crisis de su pasivo actual. En el pasado, las empresas españolas contribuían el doble a los ingresos estatales que las compañías en otros países de la zona euro.
Aunque los efectos de la crisis ayudaron a que España se alineara con Francia y Alemania en este ámbito, los últimos planes de Rajoy sugieren que podría tratarse de un descanso temporal para los directivos.
Los ingresos por el impuesto sobre el beneficio en los primeros diez meses del año fueron de 19.100 millones de euros, por encima de los 17 mil millones de euros recaudados un año antes, según Hacienda. Los presupuestos del Estado para 2016 estiman que la recaudación del impuesto de sociedades será de 24.800 millones de euros.
El último esfuerzo por reducir el déficit se suma a la frustración que ya tenían los directivos con el presidente. Si bien las compañías aplaudieron la reforma laboral de 2012, que facilitó la contratación y el despido, el mismo año el jefe del Gobierno impuso restricciones a las deducciones fiscales relacionadas con el pago de intereses de compañías que estaban pasando por un mal momento en el punto álgido de la crisis.
En septiembre, se apresuró a recuperar una normativa que presentaba un proceso acelerado para el pago del impuesto de sociedades que se había eliminado apenas un año antes.
“Estas decisiones en el último momento, sin consultar, son un lastre para la competitividad y una carga añadida”, dijo en una entrevista Bernando Soto, responsable de políticas fiscales de la principal patronal empresarial de España, la CEOE.
“No solo es injusto, sino que es contraproducente si miramos los trabajos que crean las compañías y el hecho de que muchas empresas pequeñas y medianas todavía están absorbiendo las pérdidas de la crisis”, acotó Soto.

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