Escepticismo en Alemania tras acuerdo con Grecia
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Escepticismo en Alemania tras acuerdo con Grecia

¿Demasiado dura o demasiado blanda? Por motivos opuestos, el papel de la canciller Angela Merkel en las negociaciones con Grecia y el acuerdo final logrado ayer dejaron disconformes a muchos en Alemania.
“Las ventajas superan las desventajas”, dijo la cristianodemócrata (CDU) tras 17 horas de negociaciones con sus pares del euro que acabaron abriendo paso a un tercer paquete de ayudas a Grecia a cambio de duras condiciones. Pero no todos lo vieron así.


“Uno podría decir que (Merkel) ganó en la lucha por una solución para la crisis”, señaló un comentario del influyente semanario “Der Spiegel”. “Pero en el fondo perdieron todos. Al menos en lo que se refiere a confianza y buen trato mutuos”.
También el partido La Izquierda, principal fuerza de la oposicion, acusó a Merkel de “imponer de un modo inaceptable” su política de austeridad en Europa. “Creo que el drama griego continuará. Grecia no tiene aire para respirar”, dijo su jefe, Bernd Riexinger.
El político apuntó sobre todo contra el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, que sorprendió en el inicio de las negociaciones el sábado proponiendo como opción la salida temporal de Grecia del euro.
“Estaba listo para ser el enterrador de la eurozona”, dijo Riexinger. “Creo que de hecho dividió la Unión Europea (UE)”.
Fue sobre todo en las redes sociales donde la etiqueta “#ThisIsACoup” (Esto es un golpe) sirvió a usuarios de todo el mundo para criticar las condiciones alemanas a Grecia y considerarlas un intento de Berlín por acabar con el gobierno de izquierda de Alexis Tsipras.
“Al gobierno alemán parece importarle sólo que el gobierno de izquierda en Grecia tenga que irse”, comentó un usuario. “La UE demostró que ya ningún país del bloque es soberano”, añadió otro. Un alemán describió de “vergonzosa” la postura de Berlín.
Entre lo más compartido figuró un artículo de “The New York Times” en el que el premio Nobel de Economía Paul Krugman calificó de “locura” las demandas del Eurogrupo a Grecia.
“Esto va más allá de la dureza y es ya puro deseo de venganza, completa destrucción de la soberanía nacional y esperanza nula de recuperación”.
En el extremo opuesto del arco político y por motivos diferentes, los euroescépticos de Alternativa para Alemania (AfD) volvieron a agitar la imagen de Grecia como “un barril sin fondo” para el dinero de los contribuyentes de la mayor economía europea.
“Los votantes en Alemania se sienten prisioneros del gobierno”, dijo el vicejefe de la fuerza, Jörg Meuthen, que aventuró una comparación más drástica. “El euro es como Guantánamo. Uno puede entrar, pero nunca salir”.
Algo similar vio el sensacionalista “Bild”, el diario más leído de Alemania, que tituló su comentario sobre la cumbre: ”Sólo hay perdedores”, coincidiendo paradójicamente con la visión de “Der Spiegel”.
El diario “Frankfurter Allgemeine Zeitung” criticó también que se repita el mecanismo de postergar problemas obligando a Atenas a asumir compromisos que luego no podrá cumplir: ”Europa no eligió el fin del horror, eligió el horror sin fin”.
En una cosa coincidieron todos los analistas: el legado histórico de Merkel se medirá por el resultado de la crisis del euro.
La canciller, que se jugaba por eso mucho en la cumbre del fin de semana, esquivó por el momento el desastre.
Pero sus desafíos están lejos de haber terminado. El acuerdo alcanzado en Bruselas debe ser aprobado por el Parlamento alemán el viernes. Se da por hecho que será así, pero aún no está claro cuántos diputados de las filas de Merkel se rebelarán y votarán en contra.
Un número alto de “disidentes” haría sonoro el creciente descontento de muchos miembros de la CDU por el goteo de ayudas a Grecia y representaría un revés político para Merkel.

Berlín/Dpa


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