Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 9 Octubre, 2015

Entre cielo y tierra

Llama la atención la ausencia de China en el recién firmado “Acuerdo Trans-Pacífico”
Trans-Pacífico

Los primeros pasos de lo que en teoría sería el acuerdo comercial más grande de la historia ha tomado camino en su formación esta semana.
Estados Unidos junto con otras 11 naciones alrededor del océano Pacífico, han firmado un documento que luego de mucho tiempo finalmente da forma a esta alianza.
Es claro que estamos en una era donde el volumen del comercio en el Pacífico ha superado al del Atlántico. Este fenómeno notablemente se ha impuesto conforme China ha tomado un rol más preponderante en el intercambio de bienes y servicios globales.
Lo que llama la atención, precisamente, es la ausencia de China en el denominado “Acuerdo Trans-Pacífico de Cooperación Económica”.
Por supuesto, este documento tendrá que pasar por el congreso estadounidense y forma parte de los legados que busca dejar la administración de Barack Obama en su último año.
Sin embargo, el impulso de este pacto entre los congresistas estadounidenses no será un asunto fácil, tomando en cuenta las fuerzas antitratados que ya existen.
Para el presidente Obama, si Estados Unidos tiene más de un 95% de sus consumidores potenciales fuera de sus fronteras, “no podemos permitir que países como China escriban las reglas de la economía mundial”.
La ausencia del gigante asiático del Acuerdo Trans-Pacífico es más que un asunto de casualidades, obedece a un “rebalance” sobre el poder que ya ejerce esta nación sobre el Pacífico.
La dimensión del TPP, por sus siglas en inglés, incluye la eliminación de 18 mil tarifas sobre exportaciones estadounidenses de una amplia variedad de productos, que van desde automóviles hasta tecnología.
El TPP está sin dudas reescribiendo la historia del comercio mundial y será un tratado de referencia para muchos futuros, sobre todo en el sentido de redefiniciones estratégicas entre regiones.
El cara a cara entre las dos potencias del comercio mundial, Estados Unidos y China, es una realidad.
Los pactos sobre rutas marítimas en el Pacífico, las asociaciones sobre infraestructura, la cooperación multirregional serán parte de una larga agenda en la política exterior entre los dos titanes.
Para los asiáticos, los movimientos para consolidar mayores y mejores relaciones con otras zonas del planeta como Latinoamérica resultan cada vez más cruciales.
La nueva historia firmada a las 5 a.m. de este lunes por 12 países, representados por 11 hombres y solo una mujer, es el inicio de una serie de acercamientos estratégicos que vendrán, en una era geopolítica cuyo centro es sin dudas el mismo océano Pacífico que nosotros disfrutamos.

Luis Alberto Muñoz Madriz
@luisalberto_cr