Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 10 Julio, 2015

Resulta interesante ver ahora cómo el marxismo en China logra diseñar soluciones a las crisis bursátiles, producto de la especulación y ambición humana por el capital

Entre cielo y tierra

Un “problema clásico” de la sociedad capitalista empezó desde mitad del mes pasado a mostrarse en los principales mercados accionarios en China. Los índices de Shanghái y Shenzhen, este último con más compañías de tecnología que en Nasdaq, experimentaron desde el 12 de junio una caída mayor de 30% y 40% respectivamente.
Este derrumbe bursátil ha significado la pérdida de capital de unos $3,25 billones para inversionistas en su mayoría chinos, quienes alrededor de un 10% representan jefes de hogar, y particularmente había sumado nuevos jugadores “sin mucha experiencia” a un mercado que llevaba un crecimiento sólido desde 2009.
Durante el último año, al 5 de junio de 2015, el índice de Shanghai Composite había experimentado un crecimiento del 145%. Esta frenética alza llevó a personas “comunes y corrientes” a hipotecar sus propiedades para especular con duplicar sus ganancias. Por supuesto que este es uno de los casos extremos, pues en el otro lado están quienes salieron a tiempo y amasaron su fortuna.
Analistas sugieren que todavía existe espacio para una mayor pérdida en estas bolsas. En realidad las historias sobre descalabros bursátiles no son nada nuevas, pero lo que sí resulta interesante en este caso es ver cómo China bajo su modelo de “un país, dos sistemas” puede hacer frente al “problema clásico” de la ambición y la especulación humana, donde la mano invisible, la “autorregulación” del mercado y el control de información privilegiada no aplican, ni siquiera bajo una supervisión de carácter comunista.
“En este momento hay pánico en el mercado y un gran aumento irracional para deshacerse de acciones, lo cual está causando una tensión de liquidez en la bolsa”, fue la declaración de la Comisión Reguladora de Valores en China.
Este fenómeno sin duda ha despertado todas las alertas del gobierno chino, y la situación ha generado el “intervencionismo” del mercado. Este ha incluido, como sucedió este jueves, a investigaciones policiales sobre supuestas “ventas masivas de acciones” y otras posibles prácticas maliciosas. Por su parte el Banco Central chino ha prometido mayor liquidez para ayudar a estabilizar las bolsas.
Es claro que la sociedad del gigante asiático empieza a lidiar con las vicisitudes de un sistema, que puede ser sacudido por los comportamientos irracionales que han precipitado la locura y el pánico de miles de nuevos capitalistas chinos, pero resulta más interesante ver si las corrientes marxistas son capaces de diseñar soluciones a una complicación de la misma naturaleza psicológica que ha provocado todas las crisis financieras de la humanidad, sin obviamente excluir la más reciente y global en 2007.


@luisalberto_c