Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 22 Mayo, 2015

¿Qué es lo que busca China con tantas ansias en Latinoamérica?

Entre cielo y tierra

Beijing

La visita por Brasil esta semana del primer ministro chino, Li Keqiang, ha dejado un recordatorio de que la inversión asiática en el sur de nuestro continente ya sobrepasa los $100 mil millones, y se une a la nueva promesa de $250 mil millones en los próximos diez años.
El viaje de Li incluirá tres países más de la Alianza del Pacífico, Colombia, Perú y Chile. Estos cuatro mercados, tomando en cuenta Brasil, concentran alrededor del 60% del intercambio comercial entre China y América Latina.
Un fondo especial de $30 mil millones forma desde ya parte de los proyectos de cooperación “sin ningún compromiso político”, con lo que se pretende demostrar la determinación del gigante asiático por el desarrollo de relaciones de otra índole.
Estos recursos tienen la intención de mejorar las capacidades productivas en un modelo denominado “3x3”, el cual implica la construcción conjunta de tres “corredores” para logística, energía y telecomunicaciones.
Bajo este esquema, empresas chinas buscarán socios latinoamericanos para levantar el “3x3”, mediante la construcción de ferrovías, redes de alta tensión eléctrica y plataformas de Internet y celulares.
La expectativa es mejorar las capacidades de interconexión suramericanas, bajo el marco de un plan de acción de 2015 a 2021.
Sin embargo esta no es la primera vez que China intenta desarrollar proyectos de esta envergadura en naciones latinoamericanas y los resultados no han sido siempre positivos, todavía falta mucho que aprender sobre ambas culturas.
Aún queda el mal sabor de boca tras la cancelación de la construcción de un tren de alta velocidad entre México y Querétaro.
Lo anterior es un recordatorio de que los plazos y los compromisos que se firman en las democracias americanas, no llevan la celeridad, ni los compromisos políticos en comparación a un sistema unipartidario al cual están acostumbrados a avanzar en Pekín.
Los pactos con Brasil son amplios e incluyen la compra inicial de unos 60 aviones Embraer a dos aerolíneas chinas, como parte de una prueba de mercado que de superar bien las expectativas, podría convertirse en uno de los principales destinos para el fabricante carioca.
En todo caso, la apuesta parece ser clara y apunta a relaciones diplomáticas con sólidos enlaces de negocios que permitan al gigante asiático expandir el imperio de sus inversiones y empezar una nueva era nunca antes vista de enlaces con mercados “emergentes” para la colosal plataforma comercial con la que China expande su presencia global.

Luis Alberto Muñoz Madriz
@luisalberto_cr