Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

Enviar
Viernes 24 Abril, 2015

Los mecanismos de dominación ideológica o de comercio, no son las vías correctas para establecer relaciones de largo plazo y sostenibles


Entre cielo y tierra


Para Latinoamérica este año ha sido un momento particularmente importante en su relaciones con las potencias mundiales.
El desenlace de la reciente Cumbre de las Américas celebrada este mes en Panamá marcó una nueva era de acercamiento de Estados Unidos con Cuba, una señal que además indica la necesidad de un mejor entendimiento con la izquierda latinoamericana, en un mundo donde las luchas ideológicas de la guerra fría han pasado a un plano secundario.
La intención indica que la apertura comercial y las posibilidades de facilitar el flujo de las inversiones son los canales para estrechar los compromisos con la región.
Sin embargo, este gesto no es suficiente aún para calmar los resentimientos, y el sur del continente mantiene la denominada lucha revolucionaria como objetivo en sistemas democráticos donde el populismo ha tomado el poder.
Es además en este contexto cuando un jugador geopolítico de grandes dimensiones también empieza a ejercer su presencia.
China a partir de su destacado desarrollo económico en las últimas décadas ha visto la necesidad de ampliar sus relaciones con Latinoamérica, una región no solo abundante en recursos, sino también sedienta de atención y de nuevos destinos a su creciente sector exportador.
Las expectativas de ambas regiones no son menores, tal cual las posibilidades no solo de un estrechamiento de lazos comerciales, sino también en materia de infraestructura, cooperación y recientemente la incorporación de un plano de relaciones diplomáticas de un nuevo orden.
El movimiento de ambas fuerzas, el acercamiento chino y el reciente interés de Estados Unidos representan para nuestro continente la posibilidad de un replanteamiento de América Latina frente al mundo.
Del pasado han quedado importantes lecciones aprendidas, entre las cuales destaca el hecho de que el uso de los mecanismos de dominación ideológica o de comercio, no son las vías correctas para establecer relaciones de largo plazo y sostenibles.
Es por ello que resulta tan necesario el desarrollo de plataformas culturales entre los pueblos que les permitan generar una comprensión mutua y un interés genuino, que lleve al desarrollo de oportunidades para ambos.
Bien que mal, ese modelo de hibridación cultural fue el estandarte del colonialismo europeo y que siglos después mantiene su influencia.
Es aquí donde la industria del entretenimiento, los nuevos medios de comunicación y los mecanismos de intercambio de conocimientos juegan un papel crucial en una adecuada orientación en las nuevas relaciones entre Estados Unidos, Latinoamérica y China.

Luis Alberto Muñoz Madriz
@luisalberto_cr