Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 13 Febrero, 2015

El año nuevo, el 19 de febrero, es un evento que condensa en miniatura aspectos esenciales de la cultura china


Entre cielo y tierra

En China existe un gran número de fiestas tradicionales, debido a los 56 distintos grupos étnicos que hoy la componen. Sin dudas la festividad más relevante de todas y celebrada casi por la totalidad de ellos es la denominada “fiesta de la primavera” o año nuevo chino.
De acuerdo con datos no oficiales, pero utilizados en varias provincias, el 19 de febrero se conmemora la primavera 4.713, cuyo origen tiene que ver con la sociedad agraria y con su costumbre de realizar ofrendas al cielo, la tierra y los antepasados.
En muchos sentidos, el año nuevo es un evento que condensa en miniatura aspectos esenciales de la cultura china. Muestra esa idea de la creencia de una búsqueda de integración del ser humano y la naturaleza.
Además pone mucha importancia al concepto de la renovación, que proviene de la filosofía de que todo el universo, la tierra y el ser humano se desarrollan de manera circular, por lo cual esta fecha es el comienzo del mismo. También refleja ese anhelo por la armonía entre cada individuo, la familia y la sociedad.
Entre los símbolos que destacan se encuentran los juegos de pólvora, una tradición milenaria que se utilizaba para ahuyentar a los “demonios”.
Otra característica son los “ravioles”, lo cual es una costumbre nacional, y tiene que ver porque el nombre en chino para denominar las dos horas en que se realiza el cambio de año, es muy similar al de esta comida.
La fiesta consiste en esperar hasta la llegada del primer día del año, conversando, cantando, bailando o bien cocinando los típicos ravioles para compartir en familia.
Claro está que las últimas dos décadas, debido al cambio económico en esa sociedad, mucha gente prefiere comprar los ravioles precocinados, que elaborarlos según cuenta la tradición.
Otra curiosidad es que durante las dos semanas alrededor del año nuevo, la mayoría de chinos regresan a sus lugares de origen para ver a sus parientes. Por esta razón, todo lo relacionado con el transporte público colapsa de saturación; vuelos, trenes o autopistas reportan cifras astronómicas de uso.
A pesar de que es difícil conseguir espacio o tiquetes en estas fechas, esto no reduce la ansiedad de las personas por regresar a sus casas natales.
Finalmente, durante el primer día del año se visitan amigos o compañeros y se desean buenos augurios, lo cual se recibe como bendiciones para el nuevo ciclo que comienza.

Luis Alberto Muñoz Madriz
@luisalberto_cr