Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 16 Enero, 2015

En 2015 existen varios factores que propician un ambiente de debilidad en el comercio mundial


Entre cielo y tierra

Considero que la desaceleración gradual que experimenta China en su economía marca la tendencia mundial para el 2015. En especial al pensar que el fenómeno del surgimiento del gigante asiático podría considerarse como un “milagro” económico al reportar un crecimiento por arriba del 8% en casi 30 años.
He utilizado el término “milagro” pues este éxito productivo ha venido de un país en vías de desarrollo, lo cual sin dudas es una lección para nuestra región eternamente “emergente”.
Ahora y debido a la coyuntura global, China se encamina hacia un crecimiento más lento pero más equilibrado, lo cual podría llevarla a niveles del 7% o inferiores para el 2017.
Es además un momento propicio para que China desarrolle cambios y reformas estructurales importantes, de orden crediticio, con el fin de ralentizar una expansión monetaria desfavorable y también en la vía fiscal para generar condiciones internas más robustas.
Por otra parte, también me resulta interesante el repunte de la India. Las proyecciones apuntan que para 2017, el crecimiento de Asia meridional podría alcanzar el 7%.
Sin embargo, esta previsión es más especulativa, dado que se requiere reducir las vulnerabilidades por las tensiones entre los países vecinos.
Aun tras los coletazos de la debacle financiera global, las principales amenazas que se ciernen sobre la economía mundial son de carácter geopolítico y en la actualidad existen varios factores que propician un ambiente de debilidad en el comercio mundial.
La crisis en Crimea es un claro ejemplo de ello, al generar una caída estrepitosa del rublo, tras las fuertes sanciones, un enfrentamiento con Europa y Estados Unidos.
Las amenazas del terrorismo, con el surgimiento de grupos en Medio Oriente con mayor incidencia y radicalismo, dispuestos a atacar los mercados desarrollados.
Las disputas asiáticas, China y Japón; India y Pakistán; la incertidumbre de Corea del Norte, por mencionar algunos de los más visibles.
Finalmente, para los países latinoamericanos toda esta coyuntura afecta indudablemente su desempeño económico.
Recordemos que venimos de un año donde la zona de América Latina y el Caribe se desaceleró casi un 1%.
La baja de China es también un factor que afectaría a este continente, haciendo la salvedad de que los países que logren aprovechar los $250 mil millones en inversiones para los próximos diez años, que recientemente anunció el presidente chino, podrán tener una notable ventaja.
 

Luis Alberto Muñoz Madriz

@luisalberto_cr