Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 25 Abril, 2014

¿Será una cosa el candidato, otra el Presidente muy electo, y distinto de las dos, el partido que lo llevó al poder?


Entre cielo y tierra

LGS y el PAC

Es aún muy pronto para saber. Pero como ante las primeras gotas que nos recuerdan la temporada de lluvias, es bueno detenerse y mirar al cielo. Así también es la política, por más instrumentos, intuiciones o predicciones, su suerte de traicionera, la hace difícil de prevenir ¿por dónde saltará la liebre?
Mi principal duda a estas alturas del nuevo Gobierno es vislumbrar dónde empieza esa línea que circunscribe al Partido Acción Ciudadana y une o separa al presidente electo, Luis Guillermo Solís.
Al menos los primeros actos políticos del gobernante aún no en ejercicio formal, me generan la interrogante sobre si será una cosa el candidato, otra el Presidente muy electo, y distinto de las dos, el partido que lo llevó al poder.
Luego de una intensa retórica que marcó la carrera electoral, cuya repetida consigna despotricaba en contra de la “política tradicional”, se abrieron las puertas de la imaginación para dar cabida a una clase de Gobierno nunca antes vista, en la que podría sorprender la forma en que se afincaría, una especie de “nuevo arte de gobernar”.
Con las grandes expectativas de cambios, finalmente algunos revivieron las esperanzas de soñar con una nueva Costa Rica, una donde la política lograría escribir páginas de redención ante las malas artes de la corrupción que la dominan.
Y es aquí donde nuevamente resulta necesario distinguir la fina línea que divide lo que los políticos dicen, de lo que verdaderamente hacen. Para el buen periodismo siempre será más importante lo segundo.
El primer acto de verdadero peso ha sido el nombramiento del gabinete. Llaman la atención los nombres que figuran en su escogencia, algunos que proceden de la mismísima “política tradicional”, otros doctos, unos repitientes de mandatos, pero sobresalen los que no parecen encajar en el pensamiento que a “capa y espada” ha defendido el PAC desde su creación.
Este popurrí reúne una policromía ideológica singular, con tonos reticentes, algunos destellos disidentes, de diversas trincheras y hasta buenas almas de Dios que parecen dirigirse sin padrinos al peor de los laberintos inventados por el hombre: la burocracia costarricense.
Suerte, como algún sabio dijo, esperamos que les vaya bien, para que nos vaya bien a todos.

Luis Alberto Muñoz Madriz

@luisalberto_cr