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Viernes, 16 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Entre la angustia y la esperanza

Arnoldo Mora [email protected] | Viernes 25 abril, 2008


Entre la angustia y la esperanza

Arnoldo Mora

En una sociedad en profunda mutación en todos los campos, como es la Costa Rica actual y el mundo en su totalidad, lo normal es que vivamos profundos contrastes, por no decir insalvables contradicciones. Este desconcertante fenómeno se ve reflejado cada día en la información que nos suministran los medios de comunicación. De ellos he entresacado algunos ejemplos que hoy propongo al amable lector como materia de reflexión y que dan motivo, tanto al pesimismo, como al optimismo, pues, como decía Pascal: “el hombre no es ni ángel ni bestia” sino, añado yo, una mezcla de ambos que a ratos refleja lo que tiene de bueno y a ratos lo que tiene de malo. Los ejemplos, insisto, abundan.
Mucho se ha escrito y se ha informado y, por desgracia, se seguirá haciendo, en torno a la violencia que nos inunda y nos ensangrienta como nunca antes en nuestra historia. Frente a esta ominosa realidad, frente a la cual ni la policía, ni los tribunales, ni las cárceles, ni la educación, ni las iglesias, ni nadie parece tener la respuesta adecuada; porque esta se encuentra en todos y cada uno de nosotros a comenzar por la intimidad del hogar y que debe manifestarse en las relaciones laborales mediante la justicia social, en el ejercicio del poder mediante la transparencia real, en las relaciones personales mediante el cultivo de la ternura, encontramos otras realidades, que nos dan esperanza y nos alientan a seguir creyendo y cultivando ese lado bueno que igualmente configura la naturaleza humana.
Ejemplo admirable y que también ha inundado los espacios comunicativos de los medios, es el recién pasado Festival Internacional de las Artes. Su éxito es indiscutible y nos llena de esperanza frente a las posibilidades reales de superación de que dispone el pueblo costarricense. Merece destacarse, sobre todo, el carácter multitudinario que las diversas y variadas actividades culturales alcanzaron, de manera particular, en torno a la hermosa tarima erigida en aguas del lago de la Sabana. Merece igualmente destacarse que en ciudades como Alajuela y Puntarenas el éxito y la respuesta entusiasta de las multitudes fue igual.
Pero un fenómeno socio-cultural como el FIA no es un hecho aislado. Las actividades de alta cultura se multiplican durante todo el año. Así, nos llena de orgullo el nivel alcanzado desde hace años por la Orquesta Sinfónica Nacional en cada uno de sus maravillosos conciertos; el Festival Internacional de Música de Cámara que desde años y con admirable y encomiable tesón viene impulsando Jordi Antich y que atrae, gracias a su merecido prestigio y excelente organización, a los mejores solistas y ensambles del mundo; la temporada de ópera; el Festival Internacional de Guitarra que cada dos años organiza del excelente guitarrista y pedagogo Luis Zumbado; los martes musicales organizados por la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica y un sinnúmero de otras actividades culturales que deben hacerse más y más masivas para que el arte contribuya a dar un sentido elevado a la vida.
El intento del Ministerio de Educación por fomentar las artes y el deporte en todos los niveles de la educación formal, debe ser visto como un esfuerzo encomiable por combatir el rostro bestial de la naturaleza humana, que se expresa en su forma más brutal en la guerra y en la violencia cotidiana. Solo haciendo un esfuerzo colectivo y sostenido por cultivar lo mejor del ser humano lograremos cambiar el rostro ensangrentado de la Patria.