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Viernes 21 Mayo, 2010

Enriquecimiento “lícito” a costa de la democracia representativa

Es muy vergonzoso para la sociedad civil la actitud de los nuevos diputados que recién ocuparon sus respectivos cargos en la Asamblea Legislativa.
Es inconcebible que hayan establecido como prioridad número uno, recetarse un aumento salarial extraordinariamente irracional, cuando los problemas sociales están a vista y paciencia de todos y todas. No solo están faltando a la ética y la moral, sino que se han burlado de una democracia violentada a vista y paciencia de todos desde hace ya varias décadas.
Los ciudadanos de este país no elegimos diputados para que realicen este tipo de fechorías, sino para que legislen con la finalidad de satisfacer el interés público.
Qué difícil es para los diputados entender que ellos son elegidos por el pueblo para representar sus ideales y satisfacer necesidades existentes desde hace ya muchísimo tiempo y que los gobiernos anteriores no han resuelto eficientemente.
Es vital que comprendan que se constituyen en servidores públicos y no en dueños de los activos de todos los costarricenses, que día a día financiamos con el pago de nuestros impuestos.
Qué maravilla de diputados escogimos, incapaces de comprender e interiorizar los más profundos problemas de esta nación. ¿Por qué no le dedican todas esas sesiones extraordinarias para aumentar el presupuesto para la educación? ¿Por qué no ofrecen alternativas para dignificar a nuestros indígenas? ¿Por qué no proponen la aplicación de políticas públicas destinadas a combatir la pobreza? ¿Por qué no realizan un diagnóstico de la realidad social del país? ¿Por qué no hacen un estudio de salarios a aquellos que ni siquiera ganan el mínimo? ¿Por qué no establecen las prioridades de acuerdo con los ejes bases del Plan Nacional de Desarrollo? ¿Por qué?
Como funcionario público repudio este tipo de decisiones y espero que los medios de comunicación no toleren este tipo de actitudes y muestren su punto de vista con toda la presión requerida para exigir el respeto que este país merece y defender nuestra democracia, preciado tesoro.
Gracias a todos aquellos diputados que se oponen a esta burla a la ciudadanía y a la democracia, demostrando que aún hay esperanzas en la representatividad del parlamento.

Danny Alberto Villalobos Fonseca
Administrador público