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Sábado 14 Julio, 2012

Enojados, cansados, ¿hasta cuándo?

Si queremos salir adelante, en Costa Rica necesitamos hombres y mujeres con visión y no esos profesionales de la política que aburren. Necesitamos hombres y mujeres que conozcan al país, sus fortalezas y sus debilidades.
Para lograrlo, no es necesario salir huyendo del país para luego regresar dizque, muy preparados de otras tierras, a implementar aquí sistemas importados o copiados.
Aquí necesitamos acabar con los “sapos levanta levas” que están metidos por todos los lugares aplaudiendo la ineficiencia y la mala marcha en la que esta metida nuestra querida Costa Rica, sapos que no sirven más que para criticar.
Sancionar fuertemente a los embarcadores de la frontera Norte que diseñaron una trocha de emergencia, sin acatar las recomendaciones de quienes más saben, (Lanamme) con lo cual, se han gastado miles y miles de millones de colones al estilo “fuman-chu”.
Una carretera tan importante para el país, de emergencia o no, debió hacerse con todas las normas de funcionalidad, mucho más si se encontraba en juego la defensa de nuestra soberanía nacional.
Nos estamos cansando y nos vamos a poner muy enojados, si esto no cambia pronto. Tengan la seguridad de que así va a suceder en este país de paz.
Necesitamos personas que no se nublen los ojos con la ambición de ser presidentes, ministros o diputados, y que por esta ceguera permanezcan en un silencio sepulcral mientras los ciudadanos, cada día, estamos peor caminando inseguros entre asaltantes, violadores y criminales. Conocemos desde hace muchos años, quiénes son los topadores de las tapas de alcantarilla, que las funden y las venden a otras naciones y no se hace nada, en tanto, todos los meses nuestros hospitales reportan accidentes de ancianos, niños y discapacitados que caen a esos huecos. Estamos invadidos de lugares donde se venden drogas ilícitas, de prostíbulos y sitios de hacinamiento donde se esconden cientos de extranjeros en condiciones infrahumanas, a delinquir, y que hacemos, lo mismo: nada.
En San José y otras ciudades importantes del país, no se termina con los vendedores ambulantes dueños de las calles, y que con sus puestos obligan a los peatones a salirse de las aceras. Quienes además, en total anarquía, agreden a la Policía Municipal con piedras y ladrillos cada vez que hacen el intento por eliminarlos pero, hay algo mucho peor, los vendedores en las principales intersecciones del país y el gran número de discapacitados patrocinados por “tagarotes” que solicitando dinero le salen al paso a toda clase de vehículos.
Si una de estas personas sufre un atropello, “olvídense”, se meten en una gran torta y todo por el descuido de nuestras autoridades, tanto del tránsito como de la Fuerza Pública. Repito, nos estamos enojando, cansando.
Traten de quitarse las vendas de los ojos: si se quiere: se puede.

José Eliseo Valverde Monge
Médico