Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 17 Septiembre, 2012


Energía nacional (I)


Muchos países han demostrado los enormes beneficios que se obtienen con la producción nacional de energía en comparación con los perjuicios de ser un gran importador de energía, como es el caso de Costa Rica, que importa las dos terceras partes de la energía que consume (petróleo).
Noruega es uno de estos países, que además es reconocido en el mundo por su responsabilidad económica, social y ambiental y su énfasis en el desarrollo sostenible de todos sus recursos energéticos. Ocupa la posición No. 1 en el Indice Mundial de Desarrollo Humano y se encuentra entre los más ricos del mundo, más competitivos, socialmente más inclusivos y ambientalmente más responsables. Es uno de los países referentes mundiales del desarrollo sostenible. Tiene igualmente una población muy parecida a la de Costa Rica.
En la década de los 60, antes de descubrirse petróleo y gas natural, Noruega no tenía estos altos niveles de desarrollo. Múltiples expertos han señalado que esto se debe en gran medida a su política energética basada en el desarrollo responsable de sus recursos energéticos sin dogmas.
La industria petrolera y de gas natural ha jugado un rol muy significativo en su desarrollo económico, y sus efectos benefician a las actuales y futuras generaciones. Noruega es el exportador de petróleo y de gas natural más grande de Europa y es también el primer productor de hidroelectricidad de esta región. Tiene importantes empresas de energías renovables y ofrece oportunidades para su desarrollo, tanto en tierra como en el mar. El desarrollo de una industria fuerte de petróleo y gas ha sido la base fundamental para el desarrollo de su creciente clúster energético de energías renovables y no renovables. El desarrollo de este clúster se ha basado a partir de sus capacidades en la industria de hidrocarburos, creando múltiples grandes sinergias para fortalecer las energías renovables.
“El surgimiento de Noruega como un productor importante de petróleo y gas natural en la década de los 70 transformó su economía. El crecimiento del sector petrolero ha contribuido significativamente a la vitalidad económica de Noruega”. “La economía de Noruega es muy próspera y está basada en el capitalismo de bienestar (‘welfare capitalism’), con una combinación de libre mercado e intervención del Estado”.
La visión de Noruega para convertirse en 2030 en una “Nación Energética” (“Energy Nation Norway”) se basa en varias iniciativas, como la creación de un clúster energético de clase mundial. El expertise y prestigio energético, económico, social y ambiental que ha desarrollado y la disponibilidad de los enormes recursos financieros, producto de la actividad petrolera y de gas natural, financian estas iniciativas económicas, sociales y ambientales.
El correcto desarrollo de su gas natural y de su petróleo y el buen uso y distribución de esta riqueza proveniente del subsuelo, para las actuales y futuras generaciones, han convertido a Noruega en un país ejemplo, debido a los numerosos beneficios que obtiene la población con la producción nacional de sus recursos energéticos, en lugar de importarlos, lo que no deja ningún beneficio.

Roberto Dobles