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“Enamorado de las motos”
Roberto Castro solo piensa en motocicletas desde que tuvo la primera a los cinco años


Dinia Vargas
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Ya más tranquilo, pero aún con la emoción de lograr por segundo año consecutivo el título de campeón nacional en la categoría reina del motocross, la MX1, Roberto Castro asegura que sus triunfos están muy ligados a la determinación que se debe tener en este deporte.
“Todo es con base en el trabajo, aparte de eso no ser conformista ayuda mucho. Además, siempre hay que tener claros los objetivos y buscarlos con mucha decisión, porque hay gente que tiene objetivos pero no tiene una decisión muy firme”, comentó Castro.
Los triunfos que obtiene hoy en día son el resultado de muchos años de trabajo, que comenzaron desde que era niño cuando empezó a dar sus primeros pasos en el motocross. Mucha culpa de ello la tiene su primera moto, la cual recuerda como si fuera ayer. A sus cinco años, mientras a cualquier otro niño sus padres le obsequiaban para Navidad su primera bicicleta, Castro cuenta que él recibió su primera motocicleta.
“Soy el cuarto hijo de la familia y el único hombre, siempre he estado enamorado de las motos. A los cinco años empezamos mi papá y yo participando en carreras como una diversión, fuimos avanzando y ahora estamos donde estamos”, afirmó Castro.
Fue en esos años de niñez el único momento en que pensó en retirarse del motocross. “Era pequeño llevaba un régimen de entrenamiento muy duro y varias veces lo pensé (retirarse), pero nunca lo dije. Cuando uno llega a madurar se da cuenta de que todo ese sacrificio y esa rigurosidad a los que estaba sometido tienen su recompensa”, expresa hoy el campeón ya con 20 años.
Desde los 16 años siempre ha sido protagonista del motocross nacional, compitiendo en categorías profesionales. Primero dio su paso en la MX2, en la cual también suma sus campeonatos, hasta que el año anterior decidió que ya era tiempo de pasar a la MX1.
“Me sentía bastante preparado, siempre me ha llamado mucho la atención la MX1 y es una moto que se adapta más a mi estilo. Es una categoría más estricta, en la que hay que tener mucha habilidad. Creo que cuando di el saltó era el tiempo indicado”, explicó Castro, quien es estudiante de ingeniería industrial.
Roberto no deja de darle sus créditos a su papá, su máximo entrenador en su vida de carrera, aunque también confesó que aprendió de Adrián Robert, a quien admira por mantenerse durante tantos años compitiendo a un nivel tan alto y por sumar tantos títulos.
Su futuro seguirá ligado a las motos y a los campeonatos, la única incógnita es si continuará corriendo el campeonato nacional o si buscará nuevos horizontes en el exterior.
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