Claudio Alpízar

Claudio Alpízar

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Jueves 9 Junio, 2016

 Una estrategia internacional lógica y sencilla indica que ante la carencia de recursos nuestras representaciones diplomáticas deberían priorizar embajadas en los países fronterizos (Nicaragua y Panamá), luego en el resto de América y de inmediato en los cinco miembros del Consejo de Seguridad

En Rusia: Embajada sin embajador

Parece increíble que Costa Rica se dé el lujo —por más de dos años— de mantenerse sin embajador en su sede diplomática en Moscú, embajada residente que se tiene desde 1975. ¡Sí, dos años! sin la máxima representación diplomática en un país potencia mundial, generador y gran protagonista de la política internacional, no solamente de Asia, sino de todo el mundo.
Costa Rica tiene pocas sedes diplomáticas en el orbe, lo cual se justifica normalmente por la carencia de recursos. En el caso de Rusia la relación es una de las más antiguas, data de 1872 cuando nuestro presidente Tomás Guardia intercambiaba con frecuencia correspondencia con el zar Alejandro II del Imperio Ruso. Inclusive en 1912 se estableció una oficina consular en San Petersburgo. En 1944, luego de la II Guerra Mundial, se reactivaron relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, que luego serían rotas en 1948 y restablecidas en 1970; curiosamente ambas acciones del presidente José Figueres Ferrer.


Nuestro país reconoció a Rusia inmediatamente después de la disolución de la Unión Soviética (1991), país que mantuvo el puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU, órgano que tiene la responsabilidad de velar por la paz y la seguridad mundial. Los miembros permanentes de ese consejo son: EE.UU., Reino Unido, Francia, China Popular y la Federación de Rusia, de los cinco solo en este último país estamos sin embajador y por más de dos años. ¡Increíble y sin justificación!
Una estrategia internacional lógica y sencilla indica que ante la carencia de recursos nuestras representaciones diplomáticas deberían priorizar embajadas en los países fronterizos (Nicaragua y Panamá), luego en el resto de América y de inmediato en los cinco miembros del Consejo de Seguridad.
Rusia es un país protagonista en el mundo, hoy ya no existen ni tienen peso los sesgos ideológicos de antaño —que por 22 años cortaron las relaciones diplomáticas— así que de igual manera que con potencias asiáticas como China Popular, Japón y Corea del Sur, se deben mantener relaciones proactivas con los rusos. No tiene sentido que se esté enviando un mensaje que puede ser interpretado como desinterés en las relaciones y hasta como un agravio injustificado.
En el país tenemos a la Cámara de Turismo y Comercio Costa Rica-Rusia, interesada en aumentar las relaciones comerciales entre ambos países. El turismo ruso es de los más fuertes y apetecidos en el mundo, además, perfectamente nuestros empresarios y comerciantes podrían en estos momentos estar aprovechando una nueva latitud para ampliar sus horizontes, no esperar al Mundial de Fútbol 2018 para despertar.
En días pasados llamó la atención que el canciller González cito al embajador ruso acreditado en nuestro país para mostrarle su preocupación por el incremento del armamento militar ruso en Nicaragua; si tuviese un embajador costarricense acreditado en Moscú podría tener información de primera mano para contrastar. Además, el tener relaciones amistosas, fluidas y respetuosas entre las naciones se circunscribe en una oportuna representación diplomática.
Tal vez sea clarificadora la frase del novelista ruso León Tolstói para comprender la importancia de unas relaciones diplomáticas bien llevadas y estructuradas: “He comprendido que mi bienestar solo es posible cuando reconozco mi unidad con todas las personas del mundo, sin excepción”.

Claudio Alpízar Otoya
Politólogo