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Martes, 11 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


¿En qué país vivimos?

Arnoldo Mora [email protected] | Viernes 25 febrero, 2011



¿En qué país vivimos?


Han pasado los diez meses de gracia que el pueblo suele dar a sus nuevos gobernantes luego de asumir el poder, para que se acomoden y organicen sus recursos humanos, legales, institucionales y financieros a fin de dar pasos concretos que les permitan ir cumpliendo las promesas hechas en campaña y contenidas en su propuesta de programa de gobierno. Han pasado las fiestas de diciembre y enero. Se ha sobrevivido a la “cuesta” de enero e inicios de curso en febrero. Es entonces que los ciudadanos consideran que le ha llegado la hora al nuevo gobierno de asumir los retos que trae aparejado el ejercicio del poder, de manera particular en el actual periodo histórico, caracterizado por una crisis mundial y total. Concretamente, en nuestro país la palabra ”crisis” adquiere una connotación global, pues abarca tanto el ámbito de lo social y lo económico , como de lo político, institucional y de los valores éticos y cívicos.
Más aún, para enfrentar esta crisis sin precedentes doña Laura tiene una serie de dificultades y limitaciones que no dependen solo de ella, pero con las cuales debe contar porque la opinión pública no suele andar con sutilezas y exige soluciones tangibles y prontas. Enumeremos algunas.
Nunca como en este caso, un gobierno del Partido Liberación se ha visto abocado a un conflicto interno de gobernabilidad provocada por sus propias contradicciones intramuros. La Presidenta no solo cuenta con una mayoría de oposición parlamentaria, sino que la mayor oposición política viene de sus propias filas partidarias.
Ya desde los primeros días debió enfrentar la prepotencia del hombre fuerte verdiblanco, a quien tuvo que parar en seco, pero a un precio muy alto, pues Rodrigo cuenta con el apoyo mayoritario de los diputados “oficialistas”. Su principal figura, Guillermo Zúñiga, ha presentado la renuncia; el diputado por la provincia natal de los Arias, no tiene pelos en la lengua para chocar con doña Laura, como lo haría cualquier diputado de oposición.
Otra pieza incondicional de los Arias, la ministra Antillón, se ha permitido el lujo de criticar en una comparecencia ante los diputados, el proyecto de oro de este gobierno como es la reforma tributaria, descalificando al Ministro de Hacienda.
En política exterior, Oscar nunca ha mostrado simpatía por el Canciller actual y ha criticado su política frente a las agresiones del gobierno nicaragüense. La Ministra de Planificación se opone al Ministro de Descentralización y a los alcaldes y municipalidades en que el Partido Liberación tiene mayoría. Ya dos ministras han renunciado y se rumora que vendrán otras pronto, algunas voluntarias pero las más forzadas.
Por su parte, la oposición nunca ha estado más unida que ahora para enfrentar al partido gobernante por supuestas graves acusaciones de corrupción, que han llenado los espacios de los medios de comunicación y forzado a la bancada oficialista a aceptar contra su voluntad pero por prescripción de la Presidenta, de nombrar una comisión con mayoría opositora y encargada de realizar un juicio político nada menos que al precandidato proclamado de su partido.
Mientras tanto, la reforma fiscal no parece contar con la simpatía de la mayoría de los diputados, ni de las cámaras patronales, ni de los sindicatos, ni… de casi nadie. El plan de seguridad ciudadana que acaba de presentar la Presidenta como el cumplimiento de una de las más importantes promesas de campaña, es considerado por muchos como un conjunto de lugares comunes y generalidades, sin que se exprese ninguna propuesta concreta. Lo cual es muy grave, pues el matrimonio Rico-Chinchilla se supone que es experto en esa materia.
Finalmente, a la propuesta de descentralización en beneficio de los gobiernos locales, se le ha criticado por falta de financiamiento adecuado… En conclusión, solo cabe preguntarse, hoy más que nunca aquello de que: ¿En qué país vivimos?

Arnoldo Mora