Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 10 Septiembre, 2013

Debemos mejorar la competitividad del ecosistema logístico y de soporte a nivel nacional o de lo contrario, seguiremos viendo pasar las oportunidades


Reflexiones

En las manos del tiempo

Costa Rica ha apostado por muchos años al turismo como una de sus principales actividades económicas.
De dicho sector dependen miles de pequeños y medianos negocios, hoteles, restaurantes, agencias de viajes, operadores de tours y por supuesto, muchos transportistas y pequeños empresarios turísticos y ciertamente, con ellos, miles de familias costarricenses que día a día trabajan gracias al aporte de dicha actividad económica.
A pesar de la diversificación de la actividad en muchos campos como el turismo de playa, el turismo rural, de aventura, ecológico, de congresos y por supuesto, el turismo médico, la crisis en los mercados del norte ha golpeado con fuerza a dichas actividades.
De igual forma, la ya persistente tendencia a la sobrevaloración del colón ha hecho que los costos de producción del sector aumenten en colones y sus ingresos siguen siendo en términos de dólares, generando un estrecho margen de competitividad.
El gasto promedio de un turista americano y/o europeo ha disminuido, afectando en particular a todo ese ecosistema de negocios y familias involucradas en el sector.
Muchos negocios hicieron previsiones relativamente alegres y adquirieron deudas para crecer que se han vuelto bastante fuertes como carga adicional debido a la caída de la demanda.
Es decir, tenemos un sector turismo que depende claramente de la mejora en los mercados del norte y como tal, en el regreso del turismo al país, en un contexto donde los costos de producción local y los precios parecieran estar inflados de cara a la competencia regional.
La reciente definición de una nueva marca país para las campañas a nivel internacional puede significar un repunte en la promoción de Costa Rica que sin ingredientes artificiales ahora es www.esencialcostarica.com.
Este cambio es importante, pero será irrelevante sin el apoyo y desarrollo de una política nacional de turismo. Dicha política debe articular aspectos como la capacitación, el emprendedurismo y desarrollo de nuevas empresas, el fortalecimiento del sistema de financiamiento al sector y por supuesto, un sistema cambiario más acorde a las necesidades del sector externo de la economía.
Es fundamental articular mejor las actividades turísticas a las regiones y potenciar desde y con las regiones el turismo.
No deberíamos dejar en manos del tiempo y de la suerte la reactivación del turismo. Si bien este año hemos tenido mejoras en algunos indicadores, pareciera que nuestro modelo debe pasar a convertirse en uno de mayor calidad y competitividad país.
Enfocarse en nuevos y nacientes mercados como el turismo médico o el turismo rural es importante pero no es suficiente, debemos mejorar la competitividad del ecosistema logístico y de soporte a nivel nacional o de lo contrario, seguiremos viendo pasar las oportunidades.

Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com