Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

Enviar
Martes 20 Agosto, 2013

La noticia de que el Voyager I, una de dos sondas enviadas al espacio hace más de treinta y cinco años, está por salir de la esfera de influencia del sol, nos causó enorme emoción


TROTANDO MUNDOS

En el Espacio Infinito y aquí en la Tierra


Desde niños nos apasionó la astronomía y la incógnita del espacio sideral. Sí hubiésemos nacido unas décadas más tarde, probablemente nos habríamos ofrecidos de escuderos de Franklin Chang en sus periplos espaciales. Por ello, la noticia de que el Voyager I, una de dos sondas enviadas al espacio hace más de treinta y cinco años, está por salir de la esfera de influencia del sol, nos causó enorme emoción.
Se creía que al pasar por el helioescudo, el punto más externo del sistema solar, que se cree linda con la heliopausa, se darían dos fenómenos confirmatorios: cesarían los vientos solares y la atracción magnética se invertiría. El verano boreal pasado se dio el primero de éstos pero no el otro. Desde agosto se acabó el viento solar pero la atracción magnética no se invirtió. Por ello se cree que Voyager I aún no ha emigrado completamente del sistema solar, sí bien eso no está claro.
Los científicos confiaban en algo más definido, lo que nos obligará a esperar lo que podría ser hasta unos pocos años más para saber como es realmente la cosa en la junta entre sistemas solares. Lo anterior no es óbice para quitarse el sombrero ante los creadores de las sondas: dos naves de 730 kilos de peso cada uno que han recorrido 11.5 billones de millas (nomenclatura americana) a 38.000 millas por hora, siguen funcionando después de treinta y cinco años y ahora se espera que lo hagan hasta por ahí del 2022.
Regresando de una prolongada ausencia nos enteramos de la extemporánea pérdida de nuestro querido amigo Enrique Montealegre Martín. Demasiado joven para partir a ese espacio sideral del que hablábamos —que nos aguarda a todos— Cali, se crió con quienes fuimos la Barra del Amón. De adulto fue un costarricense que asumió con mucha responsabilidad las tareas públicas que acometió, un empresario emprendedor y competente en sus actividades privadas y una persona que se dio mucho a querer. Con gran pesar le enviamos a Marta y a sus hijos nuestro más afectuoso abrazo y el ruego a Dios para que les de fortaleza en este momento tan duro. Descansa en paz querido amigo.
Damos gracias a don Eladio Jara por su artículo sobre el sempiterno Tuzo Portuguez. Recordamos de chiquillos la emoción de sus peleas, en particular las que sostuvo con Paddy Young. La primera llenó de ilusión a un país entero; la segunda, le dio una enorme decepción. Tuzo mismo habría de reconocer que la segunda no la había tomado con la seriedad que demandaba.
En ese entonces nuestro padre, muy buen boxeador en privado, y su amigo Luis Portela, otro gloria del boxeo nacional, nos habían persuadido a que tomáramos clases de boxeo y por los siguientes varios años Arturo Clark, una tercera gloria del boxeo nacional, fue nuestro profesor. En ese período seguimos el boxeo muy de cerca y a Tuzo con especial pasión durante su larga carrera. Su carta de presentación, la gran moto que conducía, siempre motivó la admiración de sus seguidores.
Un humilde deportista que le trajo prestigio a su país.

Lic. Humberto Pacheco A., M.C.L.
[email protected]