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COLUMNISTAS


En el cenit de la gestión

Alvaro Madrigal [email protected] | Jueves 31 marzo, 2016


 Luis Guillermo tendrá que admitir que ha dejado escapar 24 meses de su mandato sin dar con la llave de la vía política que da salida a la difícil coyuntura fiscal

De cal y de arena

En el cenit de la gestión


El presidente de la República está cerca de comparecer ante la Asamblea Legislativa a rendir un informe de las labores cumplidas comprehensivo también de las medidas importantes que impulsará para procurar la buena marcha del Gobierno, el progreso y bienestar de la Nación. Será interesante conocer la destreza presidencial para satisfacer a un pueblo ávido de respuestas a ingentes problemas, visto que el gobierno —acogotado como está por un grave deterioro de las finanzas públicas— ha de tener los atributos de Mandrake para demostrar que ha podido hacer chocolate cuando ni cacao tiene. A los ciudadanos “de a pie” —como dijo el otro— nos pica la curiosidad por saber cómo es que el mandatario no compartió las múltiples advertencias que se le hicieron sobre la gravedad del problema fiscal y optó, más bien, por expandir el gasto presupuestario un 19% en octubre de 2014 y por dejar en claro que no había apuro en procurar nuevas rentas fiscales al menos durante los primeros dos años de su periodo. Quizás este 1° de mayo se ocupe de explicar cómo ha encajado las advertencias de las agencias calificadoras de crédito y de la propia OCDE sobre las dimensiones, causas y efectos del agujero fiscal, ya casi hoyo negro. Su tirón de orejas en punto al despilfarro y a lo que nos pasará si seguimos en juerga con los presupuestos públicos, ha sido contundente y también contrastante con lo que nos dijo un iluso gobernante el pasado 1° de mayo: el desequilibrio fiscal proviene del lento crecimiento de la economía, del retraimiento de la inversión y del alto desempleo en una reafirmación de la tozudez con que ha venido rechazando toda presión para que ataque sin más dilaciones los rubros que disparan el gasto.
Dos años (la mitad del periodo) sin construir las indispensables alianzas en torno a la solución de los problemas sociales y económicos que nos sofocan, evidencian una grave incuria política que terminará socavando la trayectoria histórica del presidente Solís. ¿No fue promesa suya reducir la pobreza extrema (95 mil hogares) a la mitad? La contundencia de los hechos deberían haberle llevado a comprender el significado del escuálido apoyo parlamentario que puede generarle la fracción del PAC, un hecho agravado por la inepcia de un gabinete que carece de la fuerza muscular imprescindible en la gestión de gobierno y porque no ha podido generar una atmósfera de confianza entre sus potenciales interlocutores, lo que significa que Solís tiene que reestructurar a fondo sus equipos de trabajo y decidirse a cruzar los puentes hacia el Congreso en procura de un acuerdo multicolor sobre la agenda fiscal, donde tendrá que deponer vanidades y comprender que la vertiente de los gastos sí requiere cirugía mayor. Eliminado este tapón, el mandatario podrá ver que en los 24 meses que le restan sí es posible entregar algo de lo prometido. Don Luis Guillermo tendrá que admitir que ha dejado escapar 24 meses de su mandato sin dar con la llave de la vía política que da salida a la difícil coyuntura fiscal. Todo por no entender el significado de negociar, conciliar, transar…

Álvaro Madrigal
 


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