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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



INVERSIONISTA


En río revuelto

| Martes 28 octubre, 2008



En río revuelto… ¡peligro de ahogarse!

La prudencia en su toma de decisiones puede ser una buena amiga en estos momentos tan turbulentos.

En las últimas semanas, los inversionistas han presenciado una serie de hechos espectaculares, que algunos dirían catastróficos, que ha creado una gran turbulencia en los mercados.
A estas turbulencias se les llama volatilidad.
 
¿Qué es la volatilidad?

Para resumir lo que dice la literatura sobre el tema, se puede decir que es el resultado del movimiento del precio de un título determinado. Si el precio constantemente cambia de valor, con “picos” de altos y bajos diariamente, incluso durante el mismo día, se puede decir que ese título es altamente volátil.
Incluso los analistas financieros cuentan con indicadores de volatilidad que les ayudan a ellos y a sus clientes a decidirse si invierten en determinado título o no.
¿Y qué puede determinar esa volatilidad? Pueden ser diferentes variables económicas como cambios en las tasas de interés, una situación política imprevista, que el país o la empresa emisora presenten una situación financiera difícil y hay probabilidad de que no puedan pagar su deuda.
Ejemplos de esto hay muchos. Y todo se encadena con las expectativas de los inversionistas, que suelen ser sumamente nerviosos con su dinero.
Por ejemplo, el 11 de setiembre de 2001, cuando terroristas atacaron la ciudad de Nueva York con aviones comerciales, se produjo una caída espectacular de la bolsa de esa ciudad, la mayor del mundo, que obligó incluso a que se suspendiera la sesión.
Mucho más reciente, en las últimas semanas, la volatilidad ha estado muy marcada por las expectativas de que más bancos presenten problemas financieros a causa de que cuentan con títulos referidos a deudas hipotecarias incobrables.
La volatilidad puede ser causada también por inversionistas que especulan con el posible precio de ciertos títulos o materias primas que se cotizan en los mercados internacionales.
Quizá el mejor ejemplo de volatilidad por especulación es el precio del petróleo, pues su cotización sube y baja abruptamente, muchas veces sin razones fundamentales para ello (ver recuadro).

¿Buena o mala?

Cabe preguntarse si la volatilidad es buena o mala. Como dicen los analistas, según el inversionista. A esto se le puede acotar que si quien participa en los mercados bursátiles quiere obtener una ganancia importante, debe estar dispuesto a asumir un riesgo mayor, lo que implica una mayor volatilidad e incertidumbre en sus títulos.
Si invierte en los mercados accionarios, a la larga las ganancias serán mayores, pero también puede suceder que el día que tome esa decisión, la acción caiga desmesuradamente obteniendo una gran pérdida en su inversión inicial. No se trata de una cuestión de suerte, sino aceptar que el riesgo existe y que debe tomarse en cuenta a la hora de hacer sus inversiones.

¿Qué hacer?

Si usted es un inversionista conservador, lo mejor es evitar operaciones en activos volátiles. Debe refugiarse en títulos que ofrezcan mucha estabilidad, lo cual puede implicar que la rentabilidad sea muy baja.
Muchos afirman que puede ser un momento para tomar oportunidades, pero como dice el analista panameño José Abbo, esto sería como “tratar de apañar cuchillos”. El riesgo sería sumamente alto.
En tiempos como los actuales, cuando la crisis no parece encontrar la luz, lo mejor es buscar invertir en títulos o fondos de inversión de corto plazo, pues estos activos tienen poca exposición a las “malas” noticias, debido a que están próximos a vencer.
En cambio, cuando se invierte a largo plazo, la incertidumbre de lo que ocurrirá a futuro es mayor, por lo que hay una mayor exposición al riesgo y, por ende, una mayor volatilidad.


Petróleo, ejemplo de volatilidad


Las llamadas materias primas (petróleo, cobre, oro, granos, etc.) han mostrado una enorme volatilidad en los últimos años, provocada según muchos, por culpa de la especulación. El petróleo es el ejemplo más claro de ello.
Noticias erráticas sobre los suministros, sobre la producción y la eventual escasez del crudo provocan que muchos inversionistas —esperando grandes ganancias— hayan posicionado sus inversiones en este producto. Pero tan pronto como sienten que ganaron dinero u oyen noticias de que la demanda caerá, sacan su dinero, provocando enormes vaivenes en su precio.
El siguiente gráfico ejemplifica cómo se ha movido el precio del crudo entre setiembre y octubre.