Enviar
Mientras un sector reclama eliminar cobro del 5%, otro pide que se mantenga
Empresarios chocan por arancel a la harina de soya

• Gobierno está dispuesto a mantener el cobro, aunque debe analizar propuesta de productores para quitarlo

Israel Aragón
[email protected]


El arancel que cobra Costa Rica por importar harina de soya dividió en dos bandos al sector empresarial.
Por un lado, un sector considera que el impuesto impide competir en igualdad de condiciones; pero por el otro, hay quienes lo defienden porque estiman que protege a un sector.
Ante ello, los adversarios del arancel solicitaron al Gobierno su eliminación como parte de su política para enfrentar la crisis alimentaria mundial, pues consideran que al menos sería un respiro ante las alzas en el derivado del frijol de soya.
Ese 5% de impuestos que paga la harina de soya al ingresar al país representa ¢2 mil millones anuales, de acuerdo con cálculos del Grupo Graco, un conglomerado de productores que se asociaron para importar el insumo en cantidades masivas.
En el otro bando se encuentra la empresa Inolasa, la cual importa el frijol de soya, no paga impuestos, y lo procesa para producir el aceite que comercializa bajo la marca Capullo y la harina de soya, con la cual abastece al mercado y exporta.
En el medio está el Gobierno, que tiene la potestad de mantener el arancel o iniciar los trámites a nivel centroamericano para su eliminación.
No obstante, hasta el momento el Gobierno descarta la posibilidad de eliminar el arancel que cobra Costa Rica a la importación de harina de soya.
De acuerdo con las autoridades del Estado los beneficios de acabar con el impuesto serían mínimos de cara al consumidor.
Sin embargo, algunos empresarios consideran que el arancel los pone en desventaja con respecto a sus competidores centroamericanos, pues el resto de los países no deben pagar el impuesto.
Además, aunque el porcentaje sea pequeño, afirman que resulta muy significativo cuando se aplica a las 36 mil toneladas métricas de harina de soya que importan cada año y si se toma en cuenta que el precio del producto ha subido casi un 100% en los últimos dos años.
“No encontramos que el impacto que provoca el pago del arancel sea significativo. Eliminarlo no tiene mayor beneficio para el productor y mucho menos para el consumidor”, dijo Eduardo Sibaja, viceministro de Economía.
Sibaja agregó que la propuesta de Graco no se ha descartado por completo y se sigue estudiando, pero los argumentos presentados hasta ahora no han sido lo suficientemente contundentes como para exonerar del pago de ese 5%.
“Estamos haciendo un estudio, nos reunimos con representantes de Inolasa y de Graco, oímos los argumentos de ambos y tenemos que hacer un balance entre lo que significa quitar el arancel y lo que podría afectar a la empresa que genera 500 empleos en una zona deprimida”, agregó.
“Graco ha importado el producto y le ha ido muy bien, no solo están en el mercado sino que han crecido y son competitivos”, consideró Sibaja.
Para Emilio Zúñiga, integrante de la junta directiva de Graco, esta competitividad podría acabarse pronto, pues los costos de producción han crecido tanto que han reducido considerablemente la rentabilidad de varias actividades agrícolas.
“El sector pecuario nacional atraviesa una de sus mayores crisis, pues el 95% de las materias primas para la producción se importa y genera el 80% de los costos. Son 5 mil los puestos de trabajo que aglomera el grupo y están en peligro”, afirmó.
Fabio Guerrero, gerente general de Inolasa, afirmó que “la harina de soya representa el 73% del frijol de soya y por consiguiente es el producto más importante de nuestra empresa”, por lo que la eliminación del arancel podría amenazar la estabilidad de la compañía”.

Ver comentarios