Empresarias cambian cara a impresión digital
“Recuerdo la emoción que sentí al entender que la sublimación me abriría un mundo de posibilidades en cuanto al nivel de detalle al que se puede llevar un diseño. Esta técnica permite que la inspiración se sienta más allá de las siluetas y las texturas”, expresó María Lourdes Castro, propietaria de Guayaberi. Esteban Monge/La República
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En el incipiente negocio de la sublimación, la mayoría de emprendedoras son mujeres, según datos de la marca Epson, que acapara gran parte del mercado de impresoras digitales.
Esta técnica consiste en impresiones de alta calidad que se aplican mediante calor en textiles, vidrio o plástico.
Cerca de un 80% de la compra de equipos para sublimación es adquirido por mujeres. En el país hay empresas dirigidas por mujeres como Lo Básico, SubliArt y Guayaberi, que llevan esta técnica a otro nivel, para ofrecer un producto diferenciado y único.
Armadas de una plancha para sublimación y una impresora, crecieron y ahora son reconocidas en toda la Gran Área Metropolitana, incluso con planes de expandirse.
“La sublimación es un buen negocio porque se puede aplicar prácticamente sobre todo para hacer los diseños”, detalló Marina Piza, una de las propietarias de Lo Básico.
Esta empresa trabaja sobre vidrio, aluminio, textiles, almohadones y bolsos, solo por mencionar algunos materiales.
Al igual que varias de las compañías de impresión y sublimado, comenzaron sobre papel y luego se fueron aventurando con otras materias.
La inversión inicial para comprar una de estas impresoras ronda los $11 mil, y en el caso de estas pequeñas empresas, las adquirieron gracias a financiamiento, préstamos, ahorros o leasing, lo que facilitó enfrentar las deudas y comenzar a rentabilizar rápidamente.
En el caso de Guayaberi, contratan el servicio a otra empresa y lo demás lo trabaja y diseña María Lourdes Castro, creadora de la marca.
Castro es una emprendedora que se enamoró de la sublimación mientras estudiaba un curso libre de la técnica en Londres, y desde entonces es uno de sus vehículos para plasmar sus diseños.
“Recuerdo la emoción que sentí al entender que la sublimación me abriría un mundo de posibilidades en cuanto al nivel de detalle al que se puede llevar un diseño. Esta técnica permite que la inspiración se sienta más allá de las siluetas y las texturas”, explicó la diseñadora.
Guayaberi se fundó en 2011, pero en ese momento le tecnología de sublimación no estaba disponible para pymes en nuestro país. Fue este año, en el marco del Mercedes-Benz Fashion Week San José, que la marca lanzó la primera colección sublimada.
Ese lanzamiento fue catalogado por Castro como exitoso, y además expandió los horizontes de su empresa.
“La posibilidad de sublimar nos abre las puertas a colaboraciones con diseñadores gráficos, ilustradores, pintores y artistas de otros medios. Por ejemplo, trabajamos con Collage Diseño en unos estampados inspirados en las máscaras de los indios borucas que gustaron muchísimo”, cuenta la emprendedora.
Para llevar este negocio, las tres emprendedoras se valen de las redes sociales para promocionar sus productos, y en el caso de Guayaberi, también con desfiles de moda.
Todas cuentan con un catálogo virtual de productos, que se comparte en redes y aumenta su exposición.
Lo Básico también trabaja por encargos, lo que asegura que no se desperdicie material y se mantenga una base de clientes estable.

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