Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 4 Abril, 2017

Reflexiones

Empleo para nuestros jóvenes

En medio de una de las más fuertes crisis del sistema económico capitalista, enfrentados a un proceso de apertura e integración económica y, con un claro rezago en materia de infraestructura física e institucional, el país enfrenta hoy por hoy, el desafío de reducir sustancialmente el desempleo abierto y el empleo informal, elementos que son sin duda alguna, el mayor problema económico y social de la sociedad costarricense en esta primera parte del siglo XXI. Dicho desafío no es una tarea fácil para cualquier gobierno y requiere una solución integral en múltiples partes del rompecabezas llamado política pública.

Intentaré esbozar algunas de la ideas concretas que me surgen a la luz de esta gran pregunta. ¿Cómo mejorar y aumentar las posibilidades de crear nuevos y mejores empleos? Es en este contexto, absolutamente necesario hablar de formación profesional y educación universitaria, dos elementos que deben estar integrados adecuadamente en la formación de personas competentes para la producción, el empleo y la creación de nuevos y innovadores negocios. Es indispensable articular los esfuerzos en la formación dual, la profesionalización de nuestros jóvenes y la articulación productiva, para que las oportunidades se ensanchen y tengamos más y mejores puestos de trabajo formales. Al lado de lo anterior, es necesario desbordar el río de oportunidades de financiamiento al espíritu emprendedor de nuestro jóvenes, generando más y nuevas empresas, en diversos campos. El país requiere construir más oportunidades de generar riqueza y distribuirlas regional y etariamente, generando sinergias y encadenamientos productivos. Nada de lo anterior se puede lograr sin mayor y mejor orientada inversión nacional y extranjera.

No hay empresas exitosas en entornos sociales y económicos degradados. Se requiere que el Estado entregue más y mejores bienes públicos, en materia de seguridad, infraestructura y servicios básicos como transportes, electricidad, agua y telecomunicaciones. Es indispensable tener un entorno que disminuya los costos de transacción para generar emprendimientos y que reduzca la tramitomanía, para favorecer la creación de muchos más negocios. El país urge políticas mucho más agresivas de promoción y desarrollo de las pymes, al mismo tiempo que políticas sectoriales y regionales que permitan un adecuado balance en desarrollo de los ecosistemas productivos. No más clientelismo ni asistencialismo empresarial, eliminar de una vez por todas, la política del pobrecito y pensar en grande. Las reformas de los mercados para que generen mayor competencia e innovación nos obligan a mejorar siempre, innovar en forma oportuna e invertir en nuevas tecnologías y competencias. Urgen nuevas formas de articulación entre las ofertas del sector de ciencia y tecnología, mayormente público y las demandas de las empresas.

No hay chocolate sin cacao, es urgente reparar los daños de una reforma fiscal no resuelta. Urge reducir la vulnerabilidad macro ante los golpes externos de los precios del petróleo o de los cambios en las tasas de interés internacionales. El país requiere un compromiso serio para recuperar la estabilidad fiscal y de una política monetaria, más prudente respecto al empleo y la productividad del sistema económico. Pero ciertamente, nada de lo anterior tiene sentido si el país no recupera su rumbo, elemento que requiere amplia concertación y un liderazgo colectivo, prudente y claro.

Atender a tiempo la informalidad en el empleo será fundamental para recuperar el terreno perdido en desigualdad y en pobreza. Soñar con una institucionalidad laboral más enfocada en productividad y en mejora continua, es vital. Se requiere un nuevo y amplio pacto social por el empleo, pero también, urgen cordura y visión para afrontar los ajustes al mercado laboral en el sector público, elemento central para aumentar la eficiencia y la eficacia de nuestra economía.

Dr. Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com