Randall Madriz

Randall Madriz

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Lunes 11 Enero, 2016

¿Emergencia fiscal?

En este mismo espacio hemos reiterado, en diversas ocasiones, nuestra preocupación en relación con el déficit fiscal.
Así lo hicimos en la columna del 29 de julio del año 2010, “Déficit fiscal, contención de gasto público y reforma fiscal” y, posteriormente, el 27 de octubre del 2014 en la columna “¿Por qué se rasgan las vestiduras?”.
El desmedido incremento en el gasto público, el cual se atizó por las medidas tomadas por el expresidente Arias dentro del marco del denominado “Plan Escudo” no ha disminuido, sino que, por el contrario, se sigue gastando a manos llenas.
Más recientemente, el actual Presidente infló el presupuesto de 2015 en más de un 19% en relación con 2014.
Hace más de cinco años hacíamos un llamado a contener ese gasto, ya que para el cierre de 2010, el déficit fiscal se iba a ubicar cerca del 4,8% del Producto Interno Bruto.
Hoy sabemos que 2015 cerró con un déficit fiscal del 5,9% y las previsiones del Banco Central para este 2016 auguran un déficit fiscal del 6,2%.
En otras palabras, lo que era alarmante en 2010, ya resulta escandaloso en 2016.
Sin embargo, durante el mes de diciembre, el señor Ministro de Hacienda levantó su voz para indicar que el país está en una emergencia fiscal. Lo inesperado de este llamado, fue el tono de urgencia y novedad.
Bien sabemos que este problema no inició con este Gobierno, pero la responsabilidad de su solución cae sobre los hombros del gobernante en turno y su equipo de Ministros y asesores.
Resulta evidente que Costa Rica ha carecido de disciplina fiscal durante los últimos años y la patología que el Ministro diagnosticó, y que motivó sus alarmas navideñas, no es distinta de lo que hemos vivido en años anteriores.
Lo que sí resulta alarmante es que las soluciones del Ministerio de Hacienda se basen exclusivamente en el aumento de ingresos mediante la aprobación de reformas.
En estos temas hay que ser serios. La sanidad en las finanzas del Estado no depende de un aumento de impuestos.
Cualquier aumento en los ingresos se consumirá en el cortísimo plazo si las causas del gasto no se corrigen, en otras palabras, si el gasto no se reduce.
No vemos, por ninguna parte, manifestaciones de este gobierno en el sentido adecuado, cual es la austeridad fiscal.
¿Cómo se ha financiado el estilo de vida de los burócratas estatales durante los últimos años? Con deuda es la respuesta.
En ese sentido, el último capítulo de esta novela se escribió cuando el Gobierno chino no adquirió la última emisión de bonos del Estado costarricense.
Esa negativa quizás estuvo motivada en razones políticas, quizás en expectativa de mejores y más seguros rendimientos en otros mercados. El hecho es que ahora será el mercado local el que tendrá que satisfacer el desmedido apetito del Estado. En otras palabras, los bonos que no compraron los chinos serán colocados a lo interno.
Señor Ministro, la emergencia fiscal existe desde antes de que usted asumiera su cargo pero la solución tenía que darla usted hace muchos meses.

Randall Madriz
Abogado Tributario
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