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País desprecia energía privada barata

Electricidad cara por gusto

Nadie hace nada en defensa del consumidor

El incremento que viene registrando el recibo eléctrico es causado por el desinterés político a favorecer al usuario.
Nadie hace nada para aprovechar la energía privada barata que hay en el mercado, pero en cambio hacen la vista gorda en cuanto a que se queme cada vez más combustible para abastecer de electricidad al país.
El bolsillo de los consumidores mejoraría si se permitiera una mayor participación de grupos privados en la generación eléctrica con recursos limpios.
En Costa Rica hay unos 30 empresarios interesados en producir electricidad, a un costo hasta un 65% menor de lo que cuesta generarla en la planta térmica más eficiente que tiene el ICE.
El precio del kilovatio ofrecido por los grupos privados osciló entre los ¢42 y los ¢68, en el concurso que tiene en marcha el ICE para abastecerse de energía ante el riesgo de escasez que sufre el mercado.
En cambio el costo de generar ese mismo kilovatio en Garabito —planta térmica más eficaz de la estatal— sale en unos ¢125.
No obstante al ahorro que produciría la energía privada, el ICE no puede aprovechar el potencial que hay a disposición, pues tiene un límite de compra a los cogeneradores.
Aunque todas las empresas que participaron en la licitación ofrecieron producir 325 megavatios (MW), la ley no le permite al instituto estatal comprarles más de 200 MW, dada una ley que limita a las empresas privadas proveer más del 15% de la capacidad eléctrica instalada que tiene el país.
Mientras tanto, nos encontramos en la situación paradójica, de que se permite en caso de riesgo de crisis eléctrica, tal como el que enfrenta el país, con escasez de agua en las represas y un atraso en la agenda de obras, comprar energía a empresas térmicas centroamericanas, aunque estas sean privadas y ofrezcan el kilovatio a ¢140 en promedio
También se da vía libre a quemar todo el diésel o búnker necesario para abastecer el mercado, aunque se dispare el costo del recibo eléctrico que pagan los abonados.
Solo el año pasado, se compró un 22% más de combustibles para garantizar que no se presentaran apagones eléctricos.
El alto gasto en combustibles que tiene el ICE provoca un golpe a la economía de todos los ciudadanos, pues el dinero que invierte se le debe compensar vía tarifas eléctricas más altas.
En lo que va del año ha aumentado un 11% el costo de la electricidad, en parte por el golpe térmico, y ya viene otro ajuste en camino, que de ser aprobado dispararía un 24% el recibo eléctrico.
Soluciones al problema las hay, pero no interés del Minaet —como ente rector del sector eléctrico— ni de los diputados por hacerlas efectivas.
Actualmente casi una decena de proyectos para mejorar la eficiencia del mercado hacen fila en el Congreso, pero la comisión que se había creado para estudiarlos fue desintegrada y ahí murió el tema.
Dar mayor participación al capital privado para que construya plantas que operen a base de agua y viento —con financiamiento y riesgo propio— a un menor costo que los proyectos térmicos destaca entre las iniciativas que se dejaron de lado.
Eliminar el impedimento que tiene el ICE para la generación geotérmica aprovechando los recursos que existen en áreas reservadas como parques nacionales, es otro de los temas que quedaron para una mejor suerte.
Tampoco se le dio discusión al plan que promovía agilizar los trámites que debe seguir el ICE para que pueda construir las plantas eléctricas que necesita el país a un mayor ritmo.
Otro tema al que no se le ha dado la importancia que algunos sectores reclaman es el de exigirle al ICE transformar sus viejas plantas de diesel para que funcionen con gas natural, que es un carburante más barato y limpio.

Danny Canales
[email protected]

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