Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 14 Marzo, 2014

En esta campaña han crecido organizaciones políticas y han decaído otras; lo cual no es más que la expresión de fuerzas sociales que se han venido gestando a partir de 1986


Elecciones históricas

Aunque todas las elecciones pueden calificarse de “históricas” en la medida en que forman parte de la crónica escrita y de la memoria colectiva, algunas merecen ese calificativo de manera superlativa en tanto entrañan cambios sustanciales en el quehacer político, insospechados actores y nuevas formas de acceder al poder, debido a que han surgido inesperados protagonistas.
Eso es lo que presumo está pasando en nuestro país, sin que muchos se percaten de eso. Es a los estudiosos y analistas de la realidad política a quienes corresponde, no tanto comentar lo que dicen las noticias, si bien de allí se debe partir, sino de hacer patente la realidad subyacente en el fondo de los hechos aislados, para verlos como expresión de procesos de más largo alcance pero que le dan sentido al conjunto.
En esta campaña han crecido exponencialmente organizaciones políticas y han decaído otras; todo lo cual no es más que la expresión de fuerzas sociales que se han venido gestando a partir de 1986.
El ascenso meteórico del Frente Amplio con un joven y carismático líder, no es más que el eco en el ámbito político de las luchas sociales que se han multiplicado en cantidad y calidad en estos dos últimos (des)gobiernos; lo cual significa un rechazo frontal a sus políticas neoliberales.
La crisis y decadencia de los partidos que han asumido los destinos de este país a partir del 48, se ha hecho evidente con el hecho de que en estas elecciones el que llega a Zapote es un partido que lo hace por primera vez, aunque con franca minoría en Cuesta de Moras.
Liberación se ha fragmentado convirtiendo sus querellas internas en verdaderas guerras fratricidas, como se ha visto con los ataques despiadados de Óscar Arias a la actual Presidenta y de la reacción de esta.
En la Unidad el hijo del “Doctor” renunció pero el que queda al frente reclama ser su auténtico heredero. Lo extraordinario es que este último es uno de los ganadores en esta contienda al lograr que el PUSC pase de ser un partido pequeño a ser uno mediano; todo lo contrario de Liberación que pasa de ser un partido grande a uno mediano.
El Frente Amplio se convierte en la tercera fuerza electoral (¿la primera en el campo social?) y el PAC triunfa siendo un partido no tradicional sin convertirse en uno grande.
En conclusión, cuatro partidos medianos tendrán el control de la política nacional en el próximo cuatrienio porque ya no hay partidos grandes (ni uno ni dos) que hegemonicen el poder.
Aun así, no hay duda de que el PAC asume la mayor cuota de protagonismo; por lo que debemos preguntarnos a quién representa el PAC. ¿Es una fuerza nueva o es algo más de lo mismo como el Gatopardo que aconsejaba que había que cambiar algo para que todo siguiera igual?
Con estas interrogantes, lejos de aclararse, el panorama se torna más complejo. ¿Quién, entonces, ganó y quién perdió en esta contienda electoral?¿Gobernará Costa Rica el PAC o simplemente administrará el Estado?
Ha periclitado el mundo político heredado del siglo XX; se ha abierto la puerta que abre el camino hacia las ignotas comarcas del siglo XXI. ¿Adónde nos conducirá?

Arnoldo Mora