Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 29 Abril, 2014

Si el país de verdad quiere modernizar el transporte público, debe apostar de una vez por todas, en darle prioridad de paso al TREM


Reflexiones

El TREM

El país colapsó en su sistema de transporte urbano de pasajeros desde hace varios años y las salidas propuestas por el Estado, desde la construcción de nuevas radiales, nuevos túneles, puentes elevados e inclusive, nuevas salidas o ampliación de las existentes entre las ciudades principales, no han permitido reducir la congestión y mucho menos, el deterioro de la calidad de vida de los ciudadanos que se transportan todos los días en la Gran Área Metropolitana.
En horas pico nuestras carreteras se convierten literalmente en un parqueo por la congestión vehicular existente. Trasladarse de un lugar a otro, distante de menos de 30 kilómetros, se convierte en una aventura diaria donde sabemos bien a qué hora iniciamos el recorrido, pero no podemos prever la hora de la llegada.
Lo anterior genera amplio estrés personal, disminución de la productividad de las personas, alto riesgo de colisión y un claro deterioro de la calidad de vida de los ciudadanos.
La solución costarricense no debe ser muy distinta a las soluciones encontradas en otros países del mundo, considerando lo difícil del ecosistema de transporte público en el país, poner más buses y taxis a competir en un sistema desconectado y descoordinado como el existente en Costa Rica, donde todos los autobuses ingresan al centro de San José y además, buses y taxis compiten por pasajeros en las últimas etapas del trayecto, la verdad es un absurdo económico.
Se requiere articular el transporte de autobús con otros modos de transporte y conectar las ciudades vecinas, Cartago, San José, Heredia y Alajuela, así como, polos satélites de las mismas, con un TREM eléctrico de dos vías, con capacidad para mover medio millón de pasajeros al día.
Este nuevo ecosistema de transporte obliga a reconsiderar la posibilidad de tener vías exclusivas para el transporte de autobús que tengan un canal rápido de conexión con el TREM.
Los centros de ciudad deberían ser únicamente para taxis carbono neutral y modos de transporte limpios como las bicicletas y los autos privados híbridos que generan menor contaminación.
Ningún autobús debería ingresar al sistema del centro de la capital o de las ciudades satélites, el medio más rápido, seguro y eficiente es el TREM, que llevara pasajeros de una ciudad a otra, con prioridad de paso y demarcación clara y con seguridad, en cada cruce de carretera.
Según los datos obtenidos en nuestra investigación para la Dirección de Cambio Climático, un autobús es 40 veces más eficiente en términos de huella de carbono que un taxi, y el TREM proyectado con doble vía y de amplia demanda, es cuatro veces más eficiente que el autobús en términos ambientales.
Es por eso que si el país de verdad quiere modernizar el transporte público, favorecer una disminución sustantiva de la huella de carbono del transporte y mejorar la eficiencia de las ciudades, debe apostar de una vez por todas, en darle prioridad de paso al TREM.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com