Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 5 Julio, 2016

El ser humano tiene el poder de crear y multiplicar para generar bienestar a la familia, al individuo, a la sociedad y a la economía; pero también significa que para poder lograrlo debemos relacionarnos, encadenarnos, cooperar y así poder fructificar

El trabajo: “¿Castigo o bendición?”

Hay una relación íntima entre el desempleo y la pobreza. Costa Rica no ha logrado mejorar el índice de pobreza en los últimos 30 años. Sin embargo, somos el país líder en Centroamérica con la inversión social más alta, la cual nos permite tener un recurso humano diferenciado de muchos otros a nivel mundial, con un alto índice de desarrollo humano.
En 2015 el promedio de inversión pública en salud por centroamericano fue de $195, aproximadamente la mitad que el promedio de América Latina y el Caribe con $392, cerca de la tercera parte del promedio a nivel mundial con $628, y considerablemente menor en los países de la OCDE ($2.880). En el contexto centroamericano, destaca la inversión pública por persona de Costa Rica con $714 y Panamá con $520. Ambos invierten en salud por encima del promedio de América Latina y el Caribe, y en el caso del primero, más que el promedio mundial.
Ahora bien, si revisamos la fuente de ingresos para poder realizar esta inversión social, en realidad nos damos cuenta que se fundamenta en el empleo y en el sector privado, en la generación de riqueza y creación de trabajo. No solo debemos revisar el gasto en las instituciones dedicadas al desarrollo social, sino en generar el ingreso necesario para mantenerlo y mejorarlo en monto y calidad.
Costa Rica hoy tiene una alarmante tasa de desempleo del 10% y la pobreza sigue estancada, mientras la pobreza extrema se incrementa. Esto encadena con una mayor delincuencia y drogas. Porque lamentablemente cuando dejamos un espacio, alguien ve la oportunidad y la suple.
Entonces, ¿por qué si estamos trabajando, nos quejamos del jefe, del esfuerzo, del compañero, de los impuestos y mucho más; mientras que si estamos desempleados oramos a Dios y rogamos y pedimos ayuda a muchos para conseguir aunque sea un “brete o chambita en lo que sea” con tal de llevar pan a la casa?
¿Es el trabajo una bendición o un castigo?
Así como la familia es la base de la sociedad, el trabajo es la base de la economía y todos están absolutamente relacionados entre sí.
El Diccionario de la Real Academia Española otorga al término trabajo como “esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza”, puede decirse que el trabajo es el resultado de la actividad humana que tiene por objeto “crear” satisfactores y que hace necesaria la intervención del Estado para regular su “vinculación” y funcionamiento con los demás factores de la producción. Esto quiere decir que el ser humano tiene el poder de crear y multiplicar para generar bienestar a la familia, al individuo, a la sociedad y a la economía; pero también significa que para poder lograrlo debemos relacionarnos, encadenarnos, cooperar y así poder fructificar. El trabajo y la capacidad de producir es una bendición, es el milagro de relacionarnos en la creación y multiplicación. Cambiemos el concepto y veremos mejores resultados.


Mónica Araya E.
Empresaria Costarricense