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Miércoles, 21 de agosto de 2019



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El "Top secret" quedó en el pasad

Redacción La República [email protected] | Jueves 16 septiembre, 2010



El “Top secret” quedó en el pasado
El sitio WikiLeaks abre debate sobre el derecho de información en Estados Unidos, pero lo que refleja es que Internet es una herramienta insuperable para la divulgación de documentos aunque sean catalogados como clasificados

Si por Internet fuera, James Bond u otro espía de Hollywood no tendrían que pasar por un montón de peripecias para obtener los famosos archivos “Top Secret”: solo tendrían que digitar lo que se requiera en cualquier buscador en la red para darse cuenta de la cantidad impresionante de sitios que pueden dar la información. Pero qué aburridas serían sus películas.
En la realidad, miles de documentos que por su importancia son catalogados como “clasificados”, hoy circulan en la red, desatando un debate sobre la confidencialidad de las informaciones, el interés público versus la seguridad de las personas involucradas en dichas publicaciones.
El ejemplo de esta polémica es lo desatado a mediados de agosto cuando WikiLeaks.com informó que publicaría cerca de 15 mil documentos sobre la guerra “secreta” en Afganistán y que antes de colocarla en línea se tuvo un tiempo de revisión para no exponer vidas humanas, así lo explicó el portavoz de la web Julian Assange.
Ante el anuncio, los medios de comunicación de Estados Unidos como el Washington Post y The New York Times comenzaron a informar sobre dichos documentos “clasificados”, filtración de información catalogada como la más grande de la historia de ese país, ya que tuvieron un adelanto de éstos.
El New York Times, el Guardian y el Der Spiegel recibieron acceso anticipado al archivo, cuyo contenido muestra “por qué, después de más de $300 mil millones gastados por Estados Unidos en la guerra de Afganistán, el Talibán sigue más fuerte que en 2001, evidenciado además la guerra secreta en ese país”, informó el NYT.
Los estadounidenses luchando la guerra en Afganistán desde tiempo atrás han albergado sospechas de que los servicios de espionaje militar de Pakistán guían la insurgencia afgana que lucha contra las tropas de Estados Unidos, aunque Pakistán recibe más de $1.000 millones en ayudas, escribió dicho diario.
El periódico español El País destacó que el “Pentágono negó que haya tenido contacto directo con WikiLeaks, afirmando que ‘a los militares norteamericanos no les interesa ayudar al sitio en la revisión de decenas de miles de documentos secretos de la guerra de Afganistán’” y que fueron revelados por el sitio.
Empero la publicación de documentos clasificados ha tenido todo tipo de reacciones donde nuevamente entra en debate qué es de interés público, sobre cuáles informaciones pueden afectar a los intereses de un país o la seguridad de las personas.
“Nosotros apoyamos la labor de Wikileaks en el sentido de que creemos que todo material clasificado debe publicarse, pero hay que tener en cuenta siempre que no ponga en riesgo a las personas. La libertad de información debe de ser la máxima posible”, comentó Miguel Angel Calderón, de Amnistía Internacional al diario El País.
Wikileaks se ha limitado a difundir los documentos en bruto, sin editar ni omitir ningún dato, por lo que ha recibido fuertes criticas por parte del Pentágono.
John Pilger, quien fue corresponsal en Vietnam y Camboya, indicó en uno de los reportajes de NYT que “Wikileaks es como uno de los más importante y excitantes desarrollos del periodismo moderno”.
“Las maneras en las que Wikileaks y los periodistas tratan estos documentos son muy distintas. Los reporteros tienen que decidir si la información es de interés público, si ponen en riesgo a alguien o cuáles serán las consecuencias. Para Wikileaks, lo importante es publicar la información sin tener en cuenta las consecuencias. Esto es peligroso”, debatió Joyce Barnathan, presidente del Centro Internacional de Periodismo, organismo que promociona el periodismo de calidad.
WikiLeaks presume de ser una página independiente que recoge documentación incómoda para gobiernos, instituciones o personas.
“Dar a conocer documentos, mediante donaciones a las que se asegura el anonimato, es lo que provoca la incomodidad. En todo caso, revela que, como siempre, el problema no es la tecnología, sino su uso”, publicó el periodista Xavier Pujol en su blog.
La Casa Blanca ha sido clara en su postura sobre este tipo de divulgaciones y advierten una crisis en la seguridad de los soldados estadounidenses y de los ciudadanos afganos.
A pesar de la controversia WikiLeaks anunció nuevas publicaciones de informes de la CIA para las próximas semanas.

Cristian Leandro
[email protected]