Macarena Barahona

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Sábado 5 Octubre, 2013

Don Faustino y las tropas costarricenses triunfan, él sobrevive y ganan todos los costarricenses


Cantera

El río San Juan y Clotilde Obregón

Cinco meses hace del fallecimiento de la dama extraordinaria que fue doña Clotilde Obregon Quesada.. Extraordinaria historiadora, ser humano apasionado en temas nacionales, investigadora, escritora, mujer comprometida en las cuestiones nacionales, ciudadana vital y siempre cuestionadora, incisiva, reflexiva, la recuerdo alegre, fuerte.
No fui alumna de ella pero compartí innumerables veladas y conversaciones. Admiré su compromiso consigo misma desde muy joven que la conocí, la respeté y la leí.


Sus investigaciones llevan el alma de una costarricense que busca resolver sus enigmas personales y colectivos.
El río San Juan, además del magnífico torrente de aguas dulces que han sido, ha sido el río San Juan, las puertas de nuestra nación.
Ha sido el río San Juan un río libre; aguas tomadas por corsarios, por amantes viajeros, por comerciantes sencillos, por inescrupulosos, por contrabandistas, mercenarios, por tropas inglesas, y tropas costarricenses que defendieron en agua viva el corazón de la soberanía de nuestra Patria.
El río San Juan, frontera líquida de dos pueblos vecinos, pueblos que habitan en riberas, indígenas y herederos mestizos, inmigrantes de un lado a otro, de una lancha a otra,
Del Puerto de San Jorge, el Puerto San Carlos, el Puerto la Virgen, el Puerto Sarapiquí, el Puerto Viejo de Sarapiquí, el Puerto de San Juan del Norte.
Puertos efímeros, o históricos, siempre el río y sus afluentes llevan y traen como fronteras que se alejan y fronteras que se acercan.
Ese es el pensamiento de Clotilde Obregón al buscar en su obra “El Río San Juan en la lucha de las potencias”, la investigación y la reflexión de lo que ella llama “nuestra segunda frontera (la primera México), en recibir los embates expansionistas será en el área del río San Juan, donde la naciente frontera medirá sus fuerzas con Gran Bretaña”.
Este libro parte de su extensa producción, se hermana con el último libro “Diario de Faustino Montes de Oca Gamero”, editado por ella.
El corazón de una heredera, que primero traza el mapa del mundo, como antigua navegante, ubica el continente, el paisaje, la época, los avatares, comprende y aquilata el río San Juan y finalmente llega a su ancestro, con el amor del que comprende lo que es dar la vida por la patria, como fue Faustino Montes de Oca en su Diario (escrito 1873) sobre el ataque al Castillo y algunos hechos de la Guerra Nacional contra los filibusteros en 1857.
Si don Faustino y los otros costarricenses no toman El Castillo, probablemente los filibusteros de William Walker hubieran triunfado. Don Faustino y las tropas costarricenses triunfan, él sobrevive y ganan todos los costarricenses.
Una descendiente de él, doña Clotilde, le rinde homenaje no solo con la edición del libro “Diarios de Faustino Montes de Oca Gamero”, (Editorial Costa Rica, 2007) sino a lo largo de su fructífera vida.
Doña Clotilde nos obsequia en su obra la comprensión de esos hechos sobre el río San Juan, el valor de los costarricenses, realza del olvido los pasajes patrios, el arrojo y el valor, pero retoma el río como la frontera natural y cómo las batallas vividas en él, fueron origen de su propia vida… un río… un agua viva que hoy en día es manipulada en la política por inescrupulosos y vecinos honrados.