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Jueves, 13 de diciembre de 2018



BUEN COMER


El Rincón Famoso para sentirse como en casa

Melvin Molina [email protected] | Viernes 01 abril, 2016

Gabriel Raffaelli es el fundador del restaurante Rincón Famoso, en Escazú. Esteban Monge/La República


Un buen restaurante argentino debe ser más que un bello espacio decorado con carteles de Maradona, Gardel o unos bailarines de tango en sus paredes.

Lo ideal es que integre la tradición culinaria de toda una nación, desde su tradición de maestros en la parrilla, hasta la influencia gastronómica que recibieron de otros países a través de los años.

Eso lo tiene claro Gabriel Raffaelli, chef, quien lo pone en práctica en su restaurante Rincón Famoso, en Escazú. Un punto donde cumple con su misión de respetar la calidad de las materias primas y no arruinarlas con malas artes culinarias.

Desde que abrió en marzo, el lugar comparte con sus comensales una oferta que va de lo clásico a platillos con un giro inesperado que son el fruto de la influencia de los abuelos italianos, españoles y franceses del cocinero.

“Por ejemplo montamos nuestra morcilla casera sobre una cama de polenta tostada o servimos nuestras carnes con acompañamientos no tradicionales como tortilla española o spaghetti aglio e olio”, dijo Raffaelli.

Tres opciones son igualmente recomendadas por el chef para dejarse seducir: La entraña con su cobertura de jamón Serrano, rúcula, queso parmesano en escamas y reducción de balsámico.

Igualmente tentador es el ojo de bife con hueso y el asado de tira, dos cortes que calificó como de “excelente calidad”. Las carnes son de tipo black angus certificado y en el caso de las carnes nacionales son maduradas con un proceso dry age (madurado en seco) que busca crear carnes más tiernas y de mejor sabor.

Una de las propuestas de Raffaelli en busca de mostrar de una manera más integral el universo de la cocina argentina, son sus miércoles de menús maridados donde se mezclan vinos con platillos especialmente seleccionados para acompañarlos.

“Tratamos que los comensales vivan su propia historia, que disfruten de la comida, del vino y de la compañía en un ambiente relajado. Tratamos de que no se centren en la figura de un orador que pide silencio mientras da largas explicaciones respecto al vino que se sirve”, finalizó el cocinero.