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Fortalecer los logros de ayer en educación y salud, distribuir mejor la riqueza, recuperar seguridad y poner al día infraestructura, permitirán al país seguir la ruta del desarrollo

El reto de hoy

Un manejo inadecuado de políticas públicas y económicas le ha significado a Costa Rica perder su anterior estatus que lo asemejaba más a las naciones ricas que a Latinoamérica, de acuerdo con las cifras que arroja el índice que mide la desigualdad social (Gini), informa LA REPUBLICA ayer.
A pesar de que en los últimos años el país registró un crecimiento sostenido, eso no se vio reflejado del todo en la reducción de la pobreza y se amplió la brecha entre ricos y pobres. El aumento en la desigualdad social está en la base también de algunos otros aspectos sociales negativos que se han visto agravados en los últimos tiempos. Si bien la pobreza ha sido un problema viejo en el país, antes la menor distancia entre ricos y pobres permitía un clima social más sano.
Hoy, al celebrar 188 años de vida independiente, esa realidad debe ser tomada en cuenta para rediseñar las políticas capaces de revertirla. El crecimiento económico del país debe ir acompañado de políticas que reduzcan la distancia entre los que más y los que menos tienen a fin de volver al clima social saludable en el que se dan las mejores condiciones para un desarrollo sostenible.
La mayor riqueza con que cuenta Costa Rica es su biodiversidad y la educación y la salud han sido los mayores logros de su historia como nación. Retomar la atención a estos dos sectores, poner al día la infraestructura pública, acortar distancia entre ricos y pobres y adoptar políticas efectivas a corto, mediano y largo plazo para devolver la seguridad a la población, son acciones indispensables si el país aspira a continuar su desarrollo.
La Costa Rica que en otros tiempos fue capaz de trazar e implementar las políticas capaces de erradicar el analfabetismo y crear un sistema de salud que fue ejemplo en Latinoamérica y el mundo, no puede hoy tirar por la borda estos logros. Por el contrario, deberá fortalecerlos y complementarlos con una mejor distribución y generación de riqueza. Una tarea que lejos de ser imposible solo requiere firme decisión política y un manejo transparente capaz de motivar a su población tras un mismo anhelo.
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