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Domingo, 18 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


El regreso de los mismos de siempre

Humberto Pacheco [email protected] | Martes 25 agosto, 2009



TROTANDO MUNDOS
El regreso de los mismos de siempre

Tan valiente fue el arbitro mejicano que le anuló un gol por Fair Play a los hondureños en su propia cancha, como pésima la goleada Selección Nacional de Costa Rica. Es el patrón clásico de los jugadores ticos, que se tienen una enorme dosis de lástima y padecen de pésimas condiciones físicas y falta de lo que en inglés se llama resilience ó capacidad de mantenerse. Los “pobreciticos” hacen unos cuantos juegos buenos y luego se dan por satisfechos. Allí terminan los esfuerzos por hacer bien las cosas. Y allí han terminado en el pasado, unas veces con un poquito más de éxito.
El actual proceso está “graffiteado” en la tapia: un equipito gana el campeonato por circunstancias otras que el merecimiento y a la primera de cambio lo golea otro equipito. Igual suerte corre el subcampeón. Ante eso, no había porque imaginarse que un equipo compuesto en esencia de esos dos equipos, pudiera tener más éxito.
Lo peor es que en algunos tramos de ese doloroso parto que fue el partido en Honduras sentíamos que estábamos viendo un juego diferente al que nos narraban los comentaristas de la TV, que hacían ingentes esfuerzos por ver algo bueno en aquel coladero. Desde el arranque nos estaban bailando y entraban hasta la cocina cuando querían, pero los locutores le veían posibilidades a una Sele que nunca repuntó. Mientras los hondureños desplegaban una energía que deslumbraba, los nuestros parecían espectadores.
Don Rodrigo tendrá que hacer serios cambios rápidamente pues a muchos de esos jugadorcitos ya los descifraron los contrarios y eso pone seriamente en entredicho la clasificación. Además, este equipo no está para ir a un mundial pues lo que único que podemos esperar de él son chispazos, y esos solo prosperan en canchas abiertas. Además le faltó lo obvio que jamás ven los dirigentes: tiempo y fogueo internacional.
Lo que pasó en Honduras tiene el patrón de fracasados que han mostrado prácticamente todos los equipos que han competido internacionalmente en los últimos tiempos. Una casualidad como la vivida aquí con Estados Unidos no se va a repetir. Sí no hay un cambio dramático, un recuperado Méjico —de visita— también nos va a golear.
Algo igual está pasando en política nacional. Sumándose a la cadencia de renuncias políticas, el Ministro de Trabajo anuncia sus ambiciones por una diputación y de inmediato nos surge una interrogante: ¿Qué es lo que ha hecho durante su insípida gestión como ministro que lo hace creer que merece seguir metiendo mano en los manejos del país? Sí siguen nombrando a este y otros políticos herrumbrados de siempre, que cargan con un déficit importante de falta de mando y ejecución, cómo van a decirle a las nuevas generaciones que el Partido Liberación Nacional se remoza continuamente y es el partido del futuro, no un remedo del glorioso pasado? ¿Es que Liberación no tiene valores jóvenes lo suficientemente maduros que vengan a reemplazar a tanto desgastado?
También hay valiosas personas mayores que nos pueden y deben aportar su experiencia porque tienen un historial probado de realizaciones a su haber y, al lado de la dinámica que imprimen los jóvenes, su experiencia crearía las condiciones ideales para un buen gobierno. Pero esos no son los mismos desgastados de siempre, sobretodo los de la caverna liberacionista. Aún para esta simbiosis hay que buscar sangre vieja nueva. Sangre vieja que se haya probado exitosamente en los campos profesional, empresarial y laboral, por sí solos y sin la muleta de un salario público.
Hay que examinar cuidadosamente sus antecedentes, uno por uno, para que quienes tengan algo que aportar al país y a la gestión
presidencial, sean los designados. Que no se cuele el montón de quemados que de repente se ofrece voluntario a soltar un hueso para saltar a otro.
No basta con quererlo; hay que ser hembra ó macho probados. Food for thought, doña Laura, cuando haga sus escogencias.

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